10/03/2021

Esperpento político en Madrid

2 min
La presidenta de la Comunitat de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a la Puerta del Solo

Los ciudadanos madrileños se han ido a dormir este miércoles sin saber si hay unas elecciones convocadas para el 4 de mayo a la Asamblea de la Comunidad o si habrá una moción de censura contra la presidenta Isabel Díaz Ayuso. El galimatías jurídico es tan grande que quien tendrá que decidir con toda probabilidad será la justicia , en un tipo de actuación que hasta ahora solo estábamos acostumbrados a ver en Catalunya.

Ahora bien, la escenificación de la crisis tuvo más que ver con un esperpento de Valle-Inclán que con otra cosa. El detonante fue la moción de censura pactada en Murcia entre Cs y el PSOE para desalojar los populares de la comunidad autónoma y el Ayuntamiento. Era un movimiento circunscrito a Murcia, pero Ayuso lo interpretó como la antesala de un pacto similar en la Comunidad y se quiso adelantar firmando una convocatoria electoral. El problema es que el decreto no entra en vigor hasta el día siguiente, cuando se publica en el boletín oficial, y por eso los grupos del PSOE y Más País lo aprovecharon para presentar dos mociones de censura a la Asamblea y así cortocircuitar los planes de la presidenta madrileña. La mesa del Parlamento se reunió y aceptó a trámite las mociones de censura, de forma que ahora habrá que dilucidar qué tiene validez: la convocatoria electoral o las mociones de censura. La imagen que ha dado Madrid, no obstante, es penosa, de un descrédito claro.

Si finalmente hay elecciones, sin embargo, ya sabemos con qué mensaje y con qué socios se presentará Ayuso. Este miércoles ya dijo que los madrileños tendrán que elegir entre "socialismo y libertad", como si estuviéramos en un régimen autoritario de tipo venezolano. Y el único socio que tendrá para formar gobierno será la extrema derecha de Vox, que ayer se frotaba las manos y pedía elecciones también en Andalucía y Castilla y León. La posibilidad de un gobierno de coalición entre el PP y Vox de estilo trumpista en Madrid es ahora una posibilidad muy real, y más viendo la división y la dispersión de candidaturas que hay a la izquierda. Lo que sí que se puede anticipar es que Cs quedará reducido a la mínima expresión, como ya pasó en Catalunya.

Por eso, el movimiento de este miércoles amenaza con provocar una implosión interna en Cs , es decir, una rebelión de los dirigentes que defienden los pactos con el PP y la línea dura de oposición al gobierno Sánchez-Iglesias contra la línea impuesta por Arrimadas. En este sentido, la líder naranja es víctima de la estrategia que aplicó cuando estaba en Catalunya, la de la crispación y el choque identitario, que fueron el caldo de cultivo para el crecimiento de la extrema derecha. Y es que se ha demostrado que aquella España moderna y centrista entre el PSOE y el PP que defendía resulta que al final no existía o es muy minoritaria.

La crisis beneficia una vez más a los intereses de Pedro Sánchez, que con una sola jugada se puede deshacer de los dos barones del PP más críticos con él, el presidente murciano Fernando López Miras y la madrileña Díaz Ayuso. Habrá que ver, sin embargo, si es capaz de aprovecharlo.

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