Partidos

La guerra de los 'cuatro fantásticos' de Vox contra Abascal

Espinosa de los Monteros, Ortega Smith, Antelo y García-Gallardo hacen frente común mientras la dirección del partido activa la maquinaria total contra los críticos

Los dirigentes de Vox Santiago Abascal e Iván Espinosa de los Monteros, en el Congreso
05/04/2026
5 min

BarcelonaLa expulsión de Javier Ortega Smith fue el detonante que ha permitido a los críticos de Vox encender el fuego contra la dirección. El toque de gracia definitivo fue el 18 de febrero, cuando el partido echó al exdirigente madrileño, quien, esta vez sí, ha decidido ir a la guerra que evitó durante el congreso de enero de 2024. Siguió esta rebelión el líder murciano, José Ángel Antelo, después de que la dirección le ofreciera ser candidato autonómico con la condición de que dejara la presidencia provincial, cosa que no aceptó y fue expulsado del grupo con un expediente para ser fulminado. Se sumó el exportavoz de Vox Iván Espinosa de los Monteros –que dejó en agosto de 2023 y ya lanzó una fundación para influir el pasado septiembre–, que activó la convocatoria de un congreso extraordinario. Y todavía se ha añadido la dimisión del exvicepresidente castellano-leonés Juan García-Gallardo, que dejó en febrero del año pasado. Una serie de movimientos que evidencian la ofensiva de los críticos contra la dirección de Santiago Abascal.

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Ortega Smith, Antelo, Espinosa de los Monteros y García-Gallardo son los cuatro fantásticos que intentan remover la formación. Disparan contra los millones que Vox envía al grupo de comunicación Tizona y lanzan acusaciones –que el partido niega de plano– insinuando corrupción o falta de ética de Abascal y su entorno para "hacerse rico". También a su mujer, por haber facturado de una empresa vinculada a dos asesores clave de Vox. También cargan contra los millones que el partido destina a la fundación del partido, Disenso, o critican las purgas que ha impulsado la dirección. Ahora bien, también pretenden dar la vuelta a la deriva ideológica de los últimos años de Vox porque consideran que hay enfoques incompatibles: Espinosa ha reivindicado un proyecto "reformista", incluso de "centroderecha" y "liberal", a imagen de Giorgia Meloni; y García-Gallardo ha defendido la radicalidad de la "remigración" y una oposición firme a Israel. Gallardo es el único de los cuatro críticos que no ha firmado el manifiesto por el congreso extraordinario –aunque les desee suerte– y sus posiciones son más extremistas que las que defiende Vox.

Contra el núcleo de poder

El choque interno estalla en el mejor momento demoscópico para la formación, aunque la crisis viene de lejos. Lo demuestra el aluvión de conversaciones privadas de 2024 publicadas en medios como The Objective: "Los tienen grabados a todos", sostienen fuentes de Vox consultadas por el ARA. Sobre todo en Murcia. Diversas voces del partido ven una "coordinación clara" entre los críticos, mientras la dirección ha creado un equipo para revisar las declaraciones y noticias presuntamente difamatorias para presentar querellas. Creen que tras la guerra y los críticos está el PP para debilitar a Vox en un contexto de desfile en los juzgados por el caso Kitchen.

En Vox hay un núcleo de poder encabezado por Abascal como presidente, Ignacio Garriga como secretario general y vicepresidente, y Montserrat Lluis como adjunta a la secretaría general. Como personas de confianza también están los asesores en comunicación Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza –hijo del tótem de la comunicación que lidera El Toro TV, Julio Ariza–, que tienen la empresa Tizona; además del director de comunicación, Álvaro Zancajo. Sin ellos no se mueve nada en el partido. La guerra, sostienen fuentes de Vox, viene por "quién está más cerca del líder y quién no". La desbandada ha llegado a hacer sospechar que "están haciendo un nuevo partido con la excusa del congreso extraordinario". Gallardo defendió crear uno en una entrevista a El Mundo "si Vox deja de ser útil". Pero no queda claro que Espinosa dé el paso por la división que causaría.

Cadena de adiós

La crisis es visible ahora, pero viene de lejos. Ortega Smith se distancia de la cúpula en 2022, cuando no entiende el cambio en la secretaría general a favor de Garriga. Pero es en 2023 cuando dejan de haber comunicaciones privadas entre él y destacados miembros de la dirección, según ha constatado el ARA. Es el mismo año en que Ortega Smith critica a los que han hecho de Vox su "modus vivendi". En 2024 deja de ser vicepresidente para pasar a ser vocal raso, a finales de 2025 es expulsado de la dirección y este año de la formación. En julio de 2022 también fue otro momento crítico para el partido: cuando dimite la exportavoz parlamentaria Macarena Olona. Acabó peleada con la dirección, también con Ortega, pero después de probar un partido nuevo, no participa del movimiento crítico.

En el caso de Espinosa, él dimitió un mes después de las elecciones generales. "No es ministro y no gobernamos con el PP y no quiere picar piedra en un contexto en el que no puede influir tanto en el presidente", rematan fuentes conocedoras. El ejemplo fueron las listas electorales, en las que "propuso muchos nombres que el presidente no acepta". El caso de Espinosa es el más delicado porque se centra en la batalla de ideas. Tiene un expediente abierto para ser expulsado que pidió un afiliado, pero hay miembros de la dirección que no lo ven claro en términos de impacto. En todo caso, quien hasta hace una semana era vicepresidente del comité de garantías, José Francisco Garre, denunció a El País "presiones" de la dirección para "expulsar" a Espinosa. Garre fue fulminado porque ha pactado con el PP a espaldas de Abascal en la localidad murciana de Torre Pacheco, donde es concejal.

¿Cuáles son los puntos más críticos en el territorio? Los dos grandes conflictos en las provincias de Madrid y Murcia, además del caos en Baleares, han sido hasta ahora las patatas calientes del partido para "cambiar liderazgos" de hace más de tres años, en medio de enfrentamientos internos. La madrileña Rocío Monasterio, mujer de Espinosa, dimitió en octubre de 2024 lamentando la destitución provincial –pero aceptándola–. En Murcia, tras la rebelión de Antelo, varias voces describen la situación como "un campo de minas" en el que "todos están a matar". En Castilla y León, la guerra estalló de golpe cuando Gallardo no acató la orden de Garriga de destituir a dos diputados que habían pedido abandonar el grupo europeo de Viktor Orbán y volver al de Meloni.

Aparte de los cuatro fantásticos, hay otros exdiputados que han dimitido y quieren un congreso extraordinario, como son Juan Luis Steegmann –que dimitió por la deriva "neofalangista" que atribuye al ideólogo Jorge Buxadé–, Víctor Sánchez del Real o Rubén Manso. La crisis actual de Vox no es nueva, sino que el partido ya había vivido una al inicio: después del fracaso de las elecciones europeas del 2014, quien se presentaba como cabeza de lista, Aleix Vidal-Quadras, se dio de baja. En aquel momento, la persona que consiguió la financiación de la oposición iraniana lamentó una deriva nacionalpopulista que denuncia ahora Espinosa, quien critica "el estatismo" con un toque "iliberal" y falta de democracia interna.

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