¿Por qué Jorge Fernández Díaz intenta salvarse del caso Kitchen gracias a la letra K?
El abogado de Francisco Martínez defiende que se puso en marcha una "operación policial real, lícita y legal de inteligencia"
San Fernando de Henares“Yo lo tendré al acabar el consejo [de ministros], así hemos quedado”. Este es el mensaje de la discordia al que se aferra Jorge Fernández Díaz para intentar conseguir la absolución en el juicio del caso Kitchen, que ha entrado en la recta final en la Audiencia Nacional después de casi cuatro meses. ¿De dónde sale? Es un SMS que el 2 de agosto de 2013 habría enviado presuntamente el entonces ministro del Interior a su número dos, Francisco Martínez, que era secretario de Estado de Seguridad. Es una de las pruebas que desembocaron en la imputación de Fernández Díaz –en septiembre de 2020– y que lo han conducido al banquillo de los acusados. La Fiscalía pide quince años de prisión. Ahora bien, desde el primer día él niega la autenticidad. “Nosotros mantenemos la tesis de que estos mensajes no existieron nunca. Si existieron, no fueron ni enviados ni reenviados por él”, ha defendido su abogado, Jesús Mandri, durante el informe final. Considera que sufrieron una “clara manipulación” y una “creación ad hoc” y que es “inverosímil” sostener que los mensajes procedían del exministro. En cambio, fuentes de las acusaciones los avalan aduciendo que no tiene ningún sentido que Francisco Martínez pusiera negro sobre blanco algo que lo incriminaba.
Uno de los principales motivos que alega la defensa de Jorge Fernández Díaz es que él no usa la letra K cuando escribe. De hecho, no es un argumento nuevo: él lo esgrimió en noviembre de 2020, cuando los dos protagonistas se enfrentaron en un careo ante el juez Manuel García-Castellón. “Cada uno es como es y yo no escribo con K. Quizás mis hijos sí, pero yo no”, dijo hace seis años. “Conozco muy bien cómo escribes, he estado cinco años pegado a ti”, le replicó Francisco Martínez. Hay otro mensaje, de octubre de 2013, en el que Fernández Díaz dice a Martínez que la operación se ha hecho con “éxito” y que “se ha volcado todo”, una afirmación que coincide temporalmente con la copia que se hizo de dos dispositivos de Luis Bárcenas en el VIPS de la calle Velázquez de Madrid.
Los SMS quedaron protocolizados ante dos notarios, en dos visitas que se produjeron en paralelo a las declaraciones de Enrique García Castaño que lo incriminaban. Ahora bien, Francisco Martínez no habló de ellos cuando declaró: “Es muy relevante. Si no ha sido ratificado, el valor probatorio se difumina y se diluye totalmente”, ha exclamado Jesús Mandri. El abogado del exnúmero dos del ministerio, Pedro Colina, tampoco ha hecho ninguna alusión a los SMS durante su intervención.
Uno de los notarios fue Alberto Vela, que explicó que se limitó a mirar el móvil, comprobar el contacto del que procedían los mensajes y copiarlos, pero que no pudo “acreditar” rotundamente que procedieran de Jorge Fernández Díaz porque eso requeriría conocimientos periciales: “Yo solo puedo dejar constancia de lo que veo y percibo por mis sentidos”. Por su parte, el perito del exministro replicó que había “elevados indicios” de que “algo no cuadra” y que era “imposible” acreditar que los SMS procedieran de él.
Las agendas y los audios de Villarejo
Jesús Mandri también ha querido desacreditar las anotaciones que aparecen en la agenda de Villarejo que mencionan a Jorge Fernández Díaz. Ha recordado que María Dolores de Cospedal quedó exonerada porque el juez consideró que aparecer en las anotaciones del comisario jubilado no era motivo de suficiente peso y ha subrayado que no hay “contacto directo” entre Villarejo y Fernández Díaz: “Ninguna reunión, ninguna grabación y ningún encuentro”. Por su parte, Pedro Colina ha querido desmontar las grabaciones que apuntan a Francisco Martínez: “No son naturales, quien fundamentalmente habla es Villarejo, que está encaminando en todo momento la conversación a donde él quiere”.
Una “operación de inteligencia lícita y legal”
El otro gran argumento de las defensas es que la operación que se urdió alrededor de Luis Bárcenas tenía el objetivo de encontrar su dinero y no de robarle información sobre el PP. “Existió una operación policial real, lícita y legal de inteligencia para buscar dinero y patrimonio de Bárcenas”, ha resumido el abogado de Francisco Martínez, que ha llegado a bautizarla como una “operación de Estado” con un “interés nacional legítimo” para descubrir las relaciones económicas del extesorero del PP. “Cuando se descubre que Bárcenas tiene cuentas en Suiza es una apoteosis y una hecatombe”, ha añadido. A pesar de ello, ha admitido que “no dio resultados tangibles”. Asimismo, ha esgrimido que los testigos han desacreditado la tesis de las acusaciones: “Nadie ha confirmado lo que ellos creen que pasó”.
Finalmente, Pedro Colina ha dudado que Bárcenas tuviera la documentación que dice que tenía: “No tenía ni una sola prueba contra el Partido Popular, nunca la ha tenido. Ha tenido oportunidades de sobra para aportarlas”, ha alegado. Y ha extendido una sombra de duda de que hubo un “pacto implícito” entre él y la Fiscalía para que dijera que tenía pruebas para evitar que el caso Gürtel cayera en saco roto. Ha sido una “imputación muy grave” que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, le ha recriminado.