Gobierno español
Política  /  Moncloa 27/08/2022

Feijóo, el enemigo público número 1 del Gobierno español

El líder de los populares ironiza con que ahora es él y no Putin "el culpable de todos los males de España"

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El presidente del Partido  Popular, Alberto Nóez Feijúo en Pontevedra

BarcelonaDurante todo el verano, al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, le han pitado los oídos. En un mes, lo han tildado de ”inmaduro”, “extremista”, “antidemocrático” y prácticamente siempre las palabras salían o de dirigentes del PSOE o de ministros del partido socialista. En las últimas declaraciones públicas, buena parte de los miembros del Gobierno español han personificado las críticas al PP en la figura de Feijóo. Uno de los últimos ha sido el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que el viernes acusó al líder popular de hacer “oposición tóxica”. Antes, sin embargo, la titular de Ciencia, Diana Morant, dijo que Feijóo se parecía cada vez más “a políticos antidemocráticos como Donald Trump”; la portavoz de la Moncloa, Isabel Rodríguez, lo calificó “de insolvente y cínico”, y la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, llegó a afirmar que representaba “las posiciones más extremas” de los populares.

El objetivo confesable de los socialistas con esta campaña, y así lo precisan fuentes de la Moncloa, es intentar poner a Feijóo contra las cuerdas, puesto que consideran que no se ha mojado en temas claves como el decreto energético y que todavía no ha presentado su proyecto, todo lo contrario: creen que va a remolque de los presidentes autonómicos, como la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Además, quieren rebatir el hecho de que se lo presente como a un estadista, enviando a los medios de comunicación y también difundiendo por redes sociales las fake news del líder popular en temas, sobre todo, económicos. Por ejemplo, cuando afirmó que España tiene la mayor inflación de la zona euro a pesar de que hay 14 países, en junio de 2022, que tienen más. También lo acusan de “mentir” con el Consejo General del Poder Judicial negando el acuerdo entre la anterior ejecutiva popular y el Gobierno español. Ahora bien, el objetivo más inconfesable también es que el PP supera al PSOE en todas las encuestas, incluso en el controvertido barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y queda poco más de un año para las elecciones generales. 

Mirando las encuestas

Ahora mismo, según el último CIS, el PP ascendería hasta el 30,1% en intención de voto y Feijóo es el líder mejor valorado, con un 4,9 sobre 10. En cambio, el presidente español, Pedro Sánchez, se queda con un 28,2% de intención de voto y un 4,3 de nota. Con un PP al alza, pues, los socialistas buscan neutralizar el efecto Feijóo. Incluso desde Ecuador, el viernes el presidente español, Pedro Sánchez, trató en una conversación informal con periodistas el papel del líder popular y aseguró que el cambio que ha hecho el PP desde su llegada ha sido a peor. Además, dijo que no mantenía ningún contacto con él. Al presidente del PP lo ponen al mismo nivel –o todavía peor– que a su antecesor, Pablo Casado, pero también es cierto que para combatir el discurso de Casado el Gobierno español no invertía tantos esfuerzos.

Así lo ven desde Génova. Fuentes populares apuntan a que este ataque “personal” no había pasado ni con Casado ni con el expresidente español Mariano Rajoy. Interpretan que esto responde al miedo de los socialistas a perder la Moncloa, pero denuncian que se caiga en “el insulto”. “Ante los insultos, nosotros hacemos propuestas”, afirman las mismas voces, que al mismo tiempo aseguran que Feijóo no se pondrá al mismo nivel. De hecho, este sábado en la reanudación del curso político del PP, el líder del PP ha ironizado por ser el que paga todos los platos rotos: “Si antes Putin era el culpable de todos los males de España, ahora lo soy yo”. “Le pido a Sánchez que, si no quiere cambiar su estrategia de ataque al PP, ponga solo a un miembro del ejecutivo a insultarme todos los días. Y que el resto se ponga a trabajar”, añadió. Casado sí que tiene un largo historial de insultos a Sánchez, que van desde llamarlo “traidor” o “okupa”, hasta el ya mundialmente conocido felón.

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