El Ayuntamiento frenará la conversión de la librería Ona de Gracia en un súper 24 horas
El consistorio inicia los trámites para cerrar el establecimiento, abierto sin licencia
-
CAT -
ENG
BarcelonaHace exactamente un año la Vila de Gràcia de Barcelona confirmó que perdía definitivamente la librería Ona, una de las más emblemáticas de la zona. Estos días, el barrio ha visto cómo la conmemoración de aquel hecho coincidía con la apertura de un nuevo establecimiento que, involuntariamente, se ha convertido en un símbolo de cómo se está transformando el paisaje comercial de la ciudad. En el local donde estaba la librería, en la calle Gran de Gràcia 217, ahora hay abierto un nuevo supermercado 24 horas.
La inauguración de este nuevo autoservicio no solo es polémica porque suma un nuevo establecimiento de este tipo al alud que ya han abierto en los últimos años en la ciudad, que tiene unos 1.300. Lo es también porque llega a pesar de que el pasado mes de mayo el gobierno municipal aprobó suspender durante un año la concesión de nuevas licencias a autoservicios y supermercadillos que pueden abrir 24 horas.
Por eso, el consistorio envió allí bien pronto inspectores para comprobar qué había pasado. Detectaron dos irregularidades principales: que se habían realizado obras sin permiso y que el comercio no tenía licencia para la actividad que llevaba a cabo. Fuentes municipales explican que a raíz de aquellas inspecciones el distrito de Gràcia ha iniciado los trámites para ordenar el cese de la actividad. Sin embargo, el cierre del establecimiento todavía puede tardar unas semanas mientras se completan los procesos administrativos derivados de estos expedientes.
Cuando anunció la suspensión durante un año de las licencias el pasado mes de mayo, el consistorio aseguró que trabajaba en una "regulación global y coordinada a escala de ciudad" que vaya más allá de los planes de usos que se han hecho en zonas concretas de la ciudad como en zonas de Ciutat Vella o de Sant Martí.
Más establecimientos cuestionados
Más allá del caso de la antigua librería Ona de Gràcia, esta semana en el Ayuntamiento se ha hablado también de otros autoservicios controvertidos. En respuesta a un ruego de Esquerra, la quinta teniente de alcalde, Raquel Gil, explicó que el consistorio podría cerrar también otra tienda de alimentación de 24 horas abierta recientemente en la calle de la Creu Coberta porque no dispone de la licencia adecuada para desarrollar esta actividad.
En cambio, Gil explicó que otros dos establecimientos del Eixample que los republicanos habían puesto en el punto de mira –en Marina con Valencia y en Girona con Mallorca– sí que pueden abrir porque cuentan con licencias conseguidas mucho antes de que se aprobara la moratoria y que hasta ahora no se utilizaban.
Desde el consistorio se remarca que, en paralelo a la suspensión temporal de licencias, el Ayuntamiento de Barcelona ha continuado intensificando la acción inspectora para garantizar el cumplimiento de la normativa en este tipo de establecimientos a través de revisiones ordinarias y multiinspecciones. Una de las más relevantes se hizo hace dos años en el Eixample e hizo aflorar infraviviendas dentro de estos establecimientos.
El auge de este tipo de establecimientos llegó a raíz de la suspensión –y posterior anulación– por parte del Tribunal Constitucional de los artículos de la ley catalana de comercio que regulaban los horarios comerciales. Los magistrados resolvieron que mandaba la ley estatal, que permite la plena libertad de horarios para todos los establecimientos de menos de 300 metros cuadrados de superficie; en la práctica, la mayoría de los comercios.