El análisis de Antoni Bassas: 'Más dinero para Cataluña y para todos'
Como cuando empezó la negociación se hablaba de recaudar el IRPF en la Agència Tributària de Catalunya, y ahora estamos hablando de ordinalidad y de una cifra, los resultados han quedado por debajo de las expectativas, pero en el juego del todo o nada de la financiación, Catalunya sabe que para tener el todo, lo que tienen los vascos habría sido necesario que Esquerra y Junts hubiera
Aquí van algunas conclusiones provisionales sobre el acuerdo de financiación que ayer acabaron pactando Pedro Sánchez y Oriol Junqueras en la Moncloa. Para empezar, no, esto no es el concierto económico para Catalunya. Catalunya no recauda, de momento, los impuestos y después paga al Estado por los servicios prestados en nuestro país, y no hace ninguna aportación de solidaridad, como ocurre con el País Vasco y con Navarra. No sólo no es un concierto, sino que no es un sistema singular para Cataluña. Lo que pactaron ayer Sánchez y Junqueras entra de lleno en esa expresión tan creativa de "sistema singular generalizable". En otras palabras, ayer Sánchez y Junqueras pactaron un nuevo sistema de financiación para todas las comunidades de régimen común, incluida Catalunya, claro. Lo verán más claro en la portada deEl País:
"La nueva financiación autonómica", "Sánchez activa una reforma con otros 18.000 millones". ¿Han visto la palabra Catalunya por algún lado? No. Estamos allí donde estábamos: Oriol Junqueras ha hecho lo mismo que Jordi Pujol hace 30 años: negociar una mejora del sistema de financiación para Catalunya de la que podrán beneficiarse, también, el resto de comunidades del régimen común, que son todas menos el País Vasco y Navarra. O sea que el acuerdo de ayer puede explicarse, también, diciendo que habrá más dinero para las comunidades, que recibirán el 55% del IRPF que recaude cada una. Y, por cierto, después Catalunya pagará 5.000 millones al resto de comunidades. Que el Estado ponga más dinero a las autonomías es normal, porque las comunidades gestionan, entre otros, los dos servicios públicos más esenciales y caros, la sanidad y la educación, y eso vale dinero.
Ahora bien, este acuerdo presenta una novedad importante:
Ya no pasará que Catalunya será la tercera a pagar y la novena a recibir. Será la tercera en pagar y la tercera en recibir. A esto se le llama principio de ordinalidad. Esto nunca había pasado. Vamos a ver, no lo dirá ningún artículo de la futura ley, pero es el espíritu del acuerdo.
Por tanto, habrá más dinero para hospitales, CAPs, escuelas, vivienda. El esfuerzo fiscal que hacemos los catalanes revertirá más en Cataluña. Ahora, de momento, el Estado seguirá recaudando el IRPF.
¿Qué dice el gobierno de Salvador Illa, que hoy se ha reunido con Junqueras? Que si queremos el pan entero caeremos en la frustración que ya conocemos. ¿Qué dice Junts?
Que no hay concierto económico, que no hay modelo singular, que Catalunya no sale del sistema común. Como cuando empezó la negociación se hablaba de recaudar el IRPF en la Agència Tributària de Catalunya, y ahora estamos hablando de ordinalidad y de una cifra, los resultados han quedado por debajo de las expectativas, pero en el juego del todo o nada de la financiación, Catalunya sabe que para tener el todo, lo que tienen los vascos, habría sido necesario que Esquerra y Junts hubiera.
Y un último apunte sobre los bramidos de los de siempre. Ejemplo, en la portada de La Razón:
"Estupefacción en las filas socialistas tras el "asesinato" de sus opciones electorales autonómicas". Al respecto, sólo un recordatorio: lo que Sánchez ha hecho ahora con Junqueras se asemeja a lo que Aznar hizo cuando necesitó los votos de Pujol para ser investido: mejorar el sistema de financiación de Catalunya, y el de todos, claro. Todos los que hoy gritan escandalizados lo encontraban la mar de normal entonces. El cinismo político no tiene límites.
Buenos días.