Qué comemos

Los higos, ¿con piel o sin ella?

El debate es intenso cuando llega la temporada de esta fruta, y sobre todo se centra en algunas variedades, como es el caso de la colla de dama

Las higos, ¿con piel o sin?
30/08/2026 - 18:02 h.
3 min

Con las higueras tenemos certezas. Sabemos que son una fruta que levanta una pasión viva. Si las cogemos de la higuera y nos las comemos al momento, sentiremos el verano que se escurre por los dedos, porque las higueras, especialmente las de cuello de dama, nos marcan el final de agosto.

Sabemos que tenemos más variedades que días para comerlas: ojo de perdiz, cuello de dama negra, cuello de dama blanca, adam, napolitana, higo plátano, cenicienta y más. Sabemos que en Mallorca hay campos preciosos de higueras, que son extensiones que si nos ponemos metafóricos podríamos decir que son paquidermos plantados.

Sabemos que el estudioso Joan Amades dejó escrita una frase que aseguraba que “la higuera para ser buena ha de tener cuello de ahorcado, ropa de pobre y ojo de viuda”. Dicho de otra manera, ha de tener el cuello largo (la de cuello de dama), que cuelgue y no haya caído a tierra; ropa de pobre, agrietada, y la expresión ojo de viuda quiere decir que ha de tener el agujero que ha dejado el pico del gorrión, y por el cual también han acabado entrando otros insectos. 

Sabemos que las hojas de la higuera son ásperas y que la savia que desprende cuando se arranca la higuera es muy irritante para la piel. Y lo es para defenderse contra depredadores, y no para curar verrugas como popularmente se había dicho.

Sabemos que, en nuestro país, en Cataluña, la gran producción se concentra en Lleida, seguida de Barcelona, Tarragona y Girona.Maria del Mar Bonet y las higos alicantinas

Sabemos que, en la Canción de cocer higos, la querida Maria del Mar Bonet dice que la variedad alicantina da dolor de cabeza. Esta variedad también se conoce con los nombres de galantina o blanca clara, y son los higos verdes de agosto. La cantante de Mallorca lo dice así:  

Yo todo el día cuezo higos,y no he comido ninguna,porque son alicantinasy me suelen doler la cabeza.Nadie más lo asegura, pero la cantante sí que lo dijo, probablemente para hacer rimar los versos.

También sabemos que las higas son muy nutritivas: aportan calcio de muy buena disponibilidad y también fibra, que es muy interesante para la salud intestinal. El calcio que las higas aportan al organismo aún es más importante cuando están secas; es decir, cuando pierden el agua y se convierten en fruta seca, que nos las podemos comer durante todo el año.

Todas estas certezas las sabemos, pero hay una que divide el país de punta a punta: si nos las hemos de comer con piel o sin. Según la variedad, el debate se acaba con rapidez. La variedad alicantina siempre se ha comido entera, una vez la hemos lavado, pero con la variedad cuello de dama la historia no es tan clara. Hay quien dice que la piel es demasiado gruesa y distorsiona el gusto suave del interior. Hay otros que dicen que precisamente este hecho, el contraste entre piel y carnosidad interior, es lo mejor de las higas. En todo caso, la ciencia asegura que comer la piel de las higas es nutritivo: ingerimos fibra y antioxidantes, especialmente si las higas son oscuras. Y los antioxidantes son los grandes aliados contra el envejecimiento celular.

Aparte de todo esto, también está el gusto: la piel aporta un gusto diferente del de la pulpa. Así que, llegados a este punto, lo que decimos no vale un higo: podríamos continuar yendo de la higa a la pera solo para continuar sosteniendo que no hacemos higa ni pesamos higos. Comamos a todas horas (y mantengamos las frases hechas que las hacen protagonistas).

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