Trump dice que su único límite es su "moral" y que no necesita el derecho internacional

El presidente estadounidense afirma en una entrevista en el 'New York Times' que quiere conquistar Groenlandia porque "siente" que es necesario

Donald Trump en la Casa Blanca el pasado mes de diciembre.
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WashingtonLa administración de Donald Trump emplea todos los recursos que tiene a su alcance para continuar con la guerra psicológica contra Europa con Groenlandia. La gota malaya de las declaraciones sobre la ocupación de la isla ártica por parte de Estados Unidos sigue cayendo y sigue definiendo el marco mental. El presidente estadounidense justifica su anhelo de conquistar el territorio bajo soberanía danesa afirmando: "Porque esto es lo que siento que es psicológicamente necesario para el éxito". La declaración del mandatario sale de una entrevista publicada este jueves en New York Times y hecha el miércoles por la noche.

El mensaje anexionista sobre la isla ártica va acompañado también de unas de las declaraciones más recargadas que se le hayan podido oír al presidente en el último año. Trump afirma que el único límite que tiene es su propia conciencia: "Mi propia moralidad. Mi propio criterio. Es lo único que puede detenerme". Y añade: "No necesito el derecho internacional". Las afirmaciones recalcan aún más la visión geopolítica del republicano, que busca terminar de romper el multilateralismo posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El presidente remarca que "la propiedad es muy importante", y resta importancia a que Groenlandia forme parte de un aliado de la OTAN como es Dinamarca. Según el contenido que ha trascendido de la entrevista, Trump insiste en que la "propiedad te da cosas y elementos que no puedes conseguir simplemente firmando un documento [de un contrato de arrendamiento o un tratado]". El republicano desestima el acuerdo de cooperación firmado en 1951 con Copenhague, que ha permitido a Estados Unidos tener la base militar de Pituffik.

En consonancia con la exhibición de agresividad y fuerza de Trump, otra gota caía desde la Casa Blanca. El vicepresidente JD Vance recomendaba a los líderes europeos que se tomaran "en serio" las palabras del presidente. "Sabemos que hay adversarios hostiles que han mostrado mucho interés en este territorio concreto, en esta parte específica del mundo, así que lo que pedimos a nuestros amigos europeos es que se tomen más en serio la seguridad de este territorio, porque, si no lo hacen, Estados Unidos tendrá que hacer algo.

Las amenazas abiertas y las insinuadas siguen despachándose desde Washington, que prepara el terreno de cara a la reunión prevista para la próxima semana del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con sus homólogos de Dinamarca y Groenlandia.

Control de Venezuela durante años

En cuanto al resto de su agenda imperialista, Trump también explicaba que el control estadounidense sobre Venezuela y su petróleo podría alargarse durante años. Este viernes está previsto que el presidente reciba en la Casa Blana a una docena de grandes petroleras (entre ellas la española Repsol) para discutir cómo empezar a extraer y exportar el crudo venezolano.

Por si quedaba alguna duda sobre quién manda en el país caribeño, Trump también afirmaba que el gobierno interino de Venezuela, liderado por Delcy Rodríguez, está dando a EEUU todo lo que considera "necesario". Este jueves el presidente del Parlamento venezolano y ningún negociador del chavismo, Jorge Rodríguez, anunciaba la liberación de "un número importante de personas", que incluye a venezolanos y extranjeros –sin precisar la cifra–, como gesto para "consolidar la paz y la convivencia pacífica" en el país.

"Vamos a utilizar petróleo y cogerlos. Bajaremos los precios del petróleo y daremos dinero a Venezuela, que los necesita desesperadamente", prometía el republicano. Pese a que la intervención militar ilegal en el país caribeño se haya leído como un golpe sobre la mesa por el resto de la comunidad internacional, Trump sobre todo piensa en clave interna. Es decir, en sus votantes. Justo este año en noviembre se juega mantener la mayoría del Congreso.

En la línea de recuperar votos y popularidad –la tasa de aprobación del magnate se encuentra en uno de los puntos más bajos de su presidencia–, Trump también anunciaba el miércoles por la noche en Truth Social un acuerdo comercial entre Venezuela y EEUU según el cual Caracas se habría comprometido a comprar "únicamente" productos.

La conversación con Petro

En paralelo, también anunció que tras llamarse anoche, él y el presidente colombiano, Gustavo Petro, han acordado reunirse próximamente en la Casa Blanca. Tras acusar a Petro de narcotráfico –como ha hecho con Maduro–, Trump hacía un abrupto cambio de tono y decía que había sido "un honor" hablar con el dirigente colombiano, con quien habría tratado "la situación de las drogas y otros desacuerdos".

Los preparativos para esta futura reunión irán a cargo del secretario de Estado, Marco Rubio, según Trump. La llamada se produjo en un momento de tensión entre Bogotá y Washington, puesto que tras intervenir militarmente Venezuela, Trump dijo que Colombia podría ser la siguiente. Rubio también tiene previsto viajar a Dinamarca la próxima semana para hablar del futuro de Groenlandia, otro territorio que la administración Trump amenaza con adquirir.

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