Misc 26/04/2021

El análisis de Antoni Bassas: 'Ahora resulta que sí viene el lobo'

Si hoy Vox está normalizado en España es porque, en España, la extrema derecha siempre ha sido normal. Tanto acusar de totalitarios a los demócratas catalanes que querían un referéndum y ahora resulta que sí que la democracia española tiene un problema

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Pablo Iglesias, el ministro Marlaska y la directora de la Guardia Civil, Gámez, recibieron unos sobres con balas de fusil de asalto, y Vox no solo no lo ha condenado sino que su candidata en Madrid ha reventado un debate en la radio despreciando a todo el mundo, y la izquierda española hace un llamamiento a combatir el fascismo. 

Estos son los hechos. Y, ante estos hechos, la única posición decente es la denuncia. Pero todo esto pasa cuando faltan ocho días para las elecciones en Madrid. Son dentro de una semana, el martes 4 de mayo. Dicen las encuestas que irá muy justo. Que pueden ganar las llamadas izquierdas, sumadas, y que la única posibilidad de que Ayuso gobierne es si pacta con Vox. Que el PP solo no ganará por mayoría absoluta, y tendría que gobernar con Vox porque Ciudadanos no tendría ningún diputado. Y, ante esta polarización, el presidente español, Pedro Sánchez, sale y dice que lo que pasó el viernes es muy grave y que ahora sí, ahora "tenemos que reconocer que nuestra democracia tiene un problema”, que se llama Vox. Atención a los descubrimientos de Pedro Sánchez: “Vox no es un partido cualquiera, este partido de ultraderecha sostiene con su voto gobiernos del Partido Popular en diferentes territorios de España. Sus líderes aparecían en programas de televisión, los presentadores conversaban cordialmente sobre cualquier asunto y así nos hemos acostumbrado todos a la ultraderecha". O sea que, según Sánchez, había unos que eran traviesos, no los hemos visto venir, iban a las teles pero el viernes no condenaron el envío de unas balas y hasta aquí podíamos llegar.

El relato de Sánchez es extremadamente pobre, para decirlo suavemente. Porque Vox iba a las teles, sí, pero iba también al juicio del Procés y se sentaba justo junto a los abogados de Sánchez, la Abogacía del Estado y la Fiscalía, como acusación particular de los encausados del Procés. Y aquello también parecía normal, ¿verdad? Y también se sentó en la sala del juicio de los acusados por el 9-N. Si hoy Vox está normalizado en España es porque, en España, la extrema derecha siempre ha sido normal. Es normal en el ejército y en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. ¿Han visto quién gana en los colegios electorales que hay cerca de los cuarteles? La ultraderecha es normal en España, porque el fascismo ganó un guerra y dominó el Estado de arriba abajo durante 40 años. Y cuando se acabó la dictadura no se acabó con todo ello. No depuraron ni a un policía, ni a un juez. Y cuando el independentismo llegó a organizar un referéndum en Catalunya, la extrema derecha compartía con el estado español su sentir más profundo, que es el de la prevalencia del Estado, su supervivencia, la unidad, cueste lo que cueste. ¿O es que castigaron a algún policía de los que gritaban ”¡A por ellos!”? ¿O es que no les dio una medalla a los policías que vinieron a pegar a la gente el 1 de Octubre? ¿Y las patrullas nocturnas, violentas, para ir a descolgar lazos amarillos? ¿Es que solo hay ultraderecha en Vox? ¿Qué hacían el PP y Ciudadanos manifestándose en Madrid, en la Plaza Colón, junto a Vox, en enero del año pasado? ¿Hay mucha diferencia entre el estilo de Vox y el de Ciudadanos de Arrimadas en Catalunya?

Como dice Carme Colomina en la contraportada de hoy, titulada “La normalización de la extrema derecha”, la retórica de Vox contra el “gobierno ilegítimo” y sus “abusos totalitarios”, la carga política indiscriminada contra las instituciones y la incitación al odio constante generan un clima de tensión de consecuencias inciertas. Antes de llegar aquí, sin embargo, ha habido un proceso de connivencia previo y de normalización ideológica.

Que ahora se den cuenta de ello en Madrid no es ningún consuelo. Y es lamentable que Pedro Sánchez suba el tono contra la ultraderecha porque vienen unas elecciones. Tanto acusar de totalitarios a los demócratas catalanes que querían un referéndum y ahora resulta que ahora sí, ahora viene el lobo. 

Nuestro reconocimiento para los que trabajan en primera línea del covid-19, un recuerdo para los que sufren, para los presos políticos, para los exiliados, y que tengamos un buen día.

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