Barcelona

La renacida pastelería La Estrella gana el Ramblista de honor 2025

Amigos de la Rambla también reconoce con el galardón al actor Joan Pera y al vendedor de la Boqueria Eduard Soley

Los Ramblistas de Honor de 2025 con el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni y el presidente de Amigos de la Rambla, Àlex Balletbó
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BarcelonaUn año más el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona ha acogido la entrega de uno de los premios más simbólicos de la ciudad, el Ramblista de Honor. Este año, el reconocimiento que promueve la asociación Amics de la Rambla para ciudadanos e instituciones que han contribuido a mejorar y visibilizar la actividad y la identidad ciudadana y cultural de uno de los principales paseos de la capital catalana recae en manos de las nuevas propietarias de la pastelería L'Estrella. El emblemático establecimiento este año ha cumplido 200 años y si continúa con la persiana levantada es gracias a dos jóvenes de 25 años, que le salvaron en tiempo de descuento.

Anna Campos y Judit Servent mantienen en funcionamiento el negocio –fundado en 1825– tras evitar que la jubilación de la antigua propietaria borrara otro local histórico de una calle que se enfrenta a la sustitución de comercios locales y de proximidad por supermercados 24 horas o tiendas de souvenirs. De hecho, el jurado del premio ha valorado el "rescate" que han hecho estas mujeres de un comercio de larguísima historia y las fuerzas renovadas con las que lo dirigen. "Aún no hemos hecho ni un año y este premio nos da mucho empuje para continuar con este proyecto", ha agradecido Campos. El alcalde de Barcelona, ​​Jaume Collboni, ha entregado el premio a Campos agradeciéndole la "defensa de las tradiciones" de la ciudad a través de la gastronomía, que "forma parte de la identidad de Barcelona" y se ha convertido en un espacio "para la militancia".

Este año, también se ha reconocido con el Ramblista de Honor la trayectoria profesional de Eduard Soley, el paradista de Frutas Soley-Roser; una parada del mercado de la Boqueria, justo en la entrada, que atrae las miradas de todos por el color reluciente de sus productos. Soley pertenece a una quinta generación de vendedores de fruta y es miembro de la junta de la Asociación de vendedores del Mercado. Según Collboni, el paradista –ya jubilado– es "una institución" de la ciudad. "He rambleado arriba y abajo por esta bonita sala de baile, nuestra Rambla pintoresca y presumida, que es una joya de la ciudad, no hay otra como ella", ha asegurado Soley, quien ha explicado que toda su vida está unida a esta calle: nació en el pasaje de los Escudellers, creció escondido años en la Boqueria y sigue yendo cada mañana.

El jurado también ha otorgado el premio al actor, doblador (de Woody Allen) y "camarero torpe" de la Rambla Joan Pera, que en el 2015 ya recibió la Cruz de Sant Jordi y el Premio Gaudí d'Honor por su trayectoria profesional y que este año ha cumplido sesenta años de carrera. "En realidad, he sido ramblista toda la vida y ahora tengo el honor de ser Ramblista", ha afirmado recogiendo el premio. Pera ha dicho que este "trozo de la ciudad" forma parte de su ADN y que él es "quién es" por cada rincón de él. En su discurso, tuvo un recuerdo para el teatro canalla y aprovechó para subrayar que en Barcelona "todo el mundo es bienvenido".

"La Rambla cambiará, pero mantendrá el alma"

Collboni presidió el acto de una entrega de premios que dijo que es "un clásico imprescindible para explicar el compromiso de muchísima gente, que vive o trabaja en la Rambla", y que se ha celebrado desde hace 64 años. Parafraseando a Maria Eulàlia Capmany —"La Rambla se permite el lujo de no ser lo que era, pero de ser siempre ella misma"—, ha recordado que esta vía se encuentra inmersa de lleno en una transformación, en referencia a las obras que deben cambiarle la piel, pero también en un proceso de recuperación para los barceloneses y barcelonesas. "La Rambla ha cambiado y cambiará", admitió, pero aseguró que siempre "mantendrá el alma".

Por su parte, el presidente de la entidad Amics de la Rambla, Àlex Balletbó, ha reivindicado que los tres galardonados son ejemplo de esfuerzo y resiliencia y un referente de cómo debería ser este paseo: "dulce, sano y divertido". En su intervención, ha hecho un listado de necesidades en la Rambla: que la vivienda vuelva a los vecinos, recursos proporcionales al uso intensivo de la calle, un programa de orden público y de seguridad contra la droga y la venta ambulante, un plan de limpieza intensivo y una actuación para dar alternativas al sinhogarismo. "Ciudades sin alma ya hay muchas: la Rambla debe ser una calle única en el mundo", ha afirmado.

El fundador y director de Comediants, Joan Font, arraigado en la Rambla toda su vida, ha sido el encargado de hacer la glosa del acto, en el que ha remarcado que la Rambla debe seguir siendo "un lugar de memoria". Y tras el "lavado de cara" que se está haciendo, ha propuesto al público "fabular" sobre cómo será dentro de cien años. "¿Los coches irán por el suelo o por arriba? Imaginémoslo, que no cuesta un duro", concluyó.

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