El gran misterio de Joan Salvat-Papasseit
Manuel Guerrero recupera 'Sobre Salvat-Papasseit i altres escrits', de Tomàs Garcés, en una edición ampliada
BarcelonaJoan Salvat-Papasseit (Barcelona, 1894–1924) tuvo una vida breve y difícil, pero más de un siglo después de su muerte aún se le recuerda gracias a sus versos, vanguardistas, directos y transparentes, recogidos en libros como L'irradiador del port i les gavines (Tallers Atenes A.G., 1921) y El poema de la rosa als llavis (Llibreria Nacional Catalana, 1923). "El amor por Salvat-Papasseit no tiene que ver solo con la calidad emocional de su poesía, sino con quienes mantuvieron viva la llama de su recuerdo", defiende el editor Jordi Cornudella –que recuperó la Poesia completa en Edicions 62 en 2024– durante la presentación de un volumen esencial para volver a la vida y a la obra del autor, Sobre Salvat-Papasseit i altres escrits, de Tomàs Garcés (Barcelona, 190–1993).
Desde que Selecta lo publicó en 1972 no se había hecho ninguna otra edición. Lleonard Muntaner se ha atrevido gracias al trabajo de Manuel Guerrero, ensayista, crítico de arte y comisario de exposiciones. "Cuando, en 2012, Galaxia Gutenberg reunió la obra completa de Garcés en un volumen, encontré textos de Garcés sobre Salvat que no habían quedado recogidos en Sobre Salvat-Papasseit i altres escrits –hace memoria–. Más adelante fui al archivo Garcés, que se encuentra en la Biblioteca de Catalunya, y allí localicé un par o tres de textos inéditos". La nueva edición del libro ha quedado enriquecida con once textos de Garcés y siete de críticos como J.M. Junoy y Juan Ramon Masoliver. También con el obituario que Josep Maria de Sagarra le dedicó en La Publicitat en agosto de 1924 y donde se puede leer: "Si entre nuestros hombres de espíritu, entre nuestros abnegados trabajadores de la pluma hay un caso heroico, impresionante de verdad, ese caso será la vida y la obra de Salvat-Papasseit".
De la pobreza a la poesía
El volumen se cierra con un epílogo de Marina Garcés, filósofa, ensayista y nieta de Tomàs Garcés. "La amistad de mi abuelo con Salvat empezó en 1919 y se cerró en 1924, pero le acompañó durante el resto de su vida", dice. En el libro lo explica así: "Los dos juntos recorrieron el camino que lleva de la pobreza a la poesía, de las calles de la Barceloneta a la Europa trepidante de aquellos años y de los sueños adolescentes, inflamados como velas, al trabajo exigente de la letra, aprendida por ambos a retales y con dificultades". Cuando Garcés conoció a Salvat en 1919, "este ya había dejado su etapa militante más socialista y anarquista y de crítica social, y se volcaba cada vez más a la poesía", defiende Manuel Guerrero, antes de añadir que "mediante la intermediación de Xènius, Salvat había obtenido, por primera vez, un trabajo fijo de su gusto y que hacía con placer: hacerse cargo de la librería de las Galerías Laietanas de Santiago Segura, en la Gran Via de les Corts Catalanes".
En aquellos momentos, Salvat ya sufría la tuberculosis que cinco años después pondría fin a su vida, pero acababa de tener la primera hija, Salomé, con Carme Eleuterio, y estaba a punto de estrenarse como autor en catalán con Poemes en ondes hertzianes (Publicacions Mar Vella, 1919). Sobre Salvat-Papasseit i altres textos comienza con un esbozo biográfico de Garcés que, en palabras del estudioso y profesor Ferran Gadea, autor de Joan Salvat-Papasseit: cada ferida la sang d'un poema (Barcino, 2024), ha hecho posible "escribir sobre Salvat-Papasseit con seguridad gracias a los testimonios directos que consulta", entre los cuales se encuentra la viuda, pero también amigos como el escritor Joan Alavedra (Barcelona, 1896–1981) y el librero y escritor Emili Eroles (Tàrrega, 1895–Barcelona, 1983).
La palabra viva de Salvat y Garcés
A pesar de que la muerte de Salvat-Papasseit truncó la relación, Garcés continuó pensando y escribiendo sobre su amigo durante casi cincuenta años. "Fue Garcés el primero en señalar la unidad de la obra de Salvat-Papasseit –comenta el crítico literario y poeta D. Sam Abrams–. También encontró vínculos entre la obra de Salvat y la de Joan Maragall, y compara su poesía erótica con la de Catulo. Poder volver a leer Sobre Salvat-Papasseit i altres textos es un acto de justicia hacia Garcés, un autor de primerísimo nivel en todo lo que cultivó, que no se conformó con la poesía, sino que también extendió su talento hacia la crítica literaria, la obra memorialística y la traducción."
"En 1994, cuando fue el centenario del nacimiento, la celebración de Salvat-Papasseit, poeta vanguardista que transita por el socialismo, el anarquismo y el separatismo, fue muy testimonial", explica Ferran Aisa, ensayista, biógrafo de Salvat-Papasseit (con Mei Vidal) y comisario del año institucional dedicado al autor en 2024, que ha permitido recuperar no solo la obra completa del autor, sino también espolear la publicación de un volumen como el de Garcés. "A Salvat-Papasseit lo volvió a poner en circulación J.V. Foix en la década de los 60, hecho que precedió un estallido de textos, que no venían de los ámbitos académicos, sino de los ambientes culturales más abiertos –asegura Jordi Cornudella–. Entre los muchos aciertos del libro de Garcés está el hecho de que toca el punto esencial de Salvat. Su gran misterio es cómo alguien huérfano de padre muy pronto, huérfano de libros y también de educación acaba siendo, al cabo de pocos años y con seis libros, un poeta auténtico".
Marina Garcés aventura una posible respuesta: "En la época en que Salvat y el abuelo crecieron, aunque vinieran de barrios suburbanos, uno y otro tenían una relación viva con la palabra". La filósofa lanza una última pregunta: "¿Cómo podríamos hacer, desde nuestro presente, que el deseo de inventar la palabra pueda tener un recorrido, una cualidad y una exigencia con la lengua como los de hace un siglo?".