Barça
Deportes 14/05/2021

El presidente que amaba a los entrenadores

La gestión de Laporta con Koeman recuerda a la que hizo con Rijkaard durante su primer mandato

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Ronald Koeman, Joan Laporta y Frank Rijkaard
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BarcelonaA menudo los entrenadores explican que cuando van a la academia para sacarse el título, una de las cosas que les dicen en la clase inaugural es: "El día que firméis un contrato, tenéis que saber que falta un día menos para que os echen". La mayoría sonríen cuando oyen esta ocurrencia, pero una vez están en activo toman conciencia de que es de lo más cierta.

No es muy habitual, en el mundo del fútbol, que los técnicos puedan cumplir su contrato. Se los renueva rápido cuando los resultados son buenos y se van a la calle si la pelota no entra. En el Barça, donde hasta hace cosa de un par de años la pelota acostumbraba a entrar, se vivía una cierta estabilidad en los banquillos –en la última década, tan solo Ernesto Valverde y Quique Setién han sido cesados–. Ahora sigue siendo una época turbia y quien peligra es Ronald Koeman. Pero hay una diferencia: que ha cambiado el presidente. Y Joan Laporta no es muy amante de este tipo de cambios si no son indiscutiblemente necesarios. El mejor ejemplo es la gestión de su primer entrenador, Frank Rijkaard, a quien mantuvo en el cargo en su primer año a pesar de la oposición frontal de buena parte del barcelonismo y también de miembros destacados de su directiva.

Joan Laporta, Ronald Koeman y Rafael Yuste

De esto ya hace muchos años. Ha cambiado la época y el contexto. El Barça ha vivido los años más gloriosos de su historia reciente y Laporta, después de once años, ha vuelto al palco del Camp Nou. Además, esta vez él no ha escogido al entrenador, sino que lo había hecho la anterior directiva de Josep Maria Bartomeu. Bien pronto trascendió que Koeman no era la opción ideal de Joan Laporta, porque el flamante presidente prefería otro perfil de técnico. Ahora bien, no le desagradaba del todo que el héroe de Wembley tuviera el mando del vestuario culé. A la espera que haga alguna comparecencia y se pronuncie sobre el tema, la única versión que hay de la situación es la del mismo Koeman, que ha reiterado en rueda de prensa que el presidente "siempre" le ha trasladado "confianza" y que, por lo tanto, cuenta con que seguirá la próxima temporada.

Cumplir los contratos

En el Barça aseguran que Laporta y Koeman tenían un acuerdo verbal según el que si ganaba un título –la Copa–, seguiría un año más, cumpliendo lo que tiene firmado por contrato. Gestos públicos como la comida en un restaurante de la zona alta de Barcelona, con el presidente y el vicepresidente deportivo, Rafael Yuste, parecen corroborar la tesis del entrenador. Ahora bien, volviendo a lo que había pasado en la época de Rijkaard, este 2021 también hay una corriente de opinión en la junta –y en otros sectores del club– que es partidario de hacer un relevo, por el estilo de juego que propone y porque no ha sido capaz de construir un equipo que sea regular y fiable en el césped, sobre todo en las citas importantes.

Rijkaard, el entrenador que reconstruyó el vestuario del Barça hasta hacerlo ganar dos Ligas y una Champions, pasó dos momentos realmente convulsos. El primero, justo al llegar, cuando estaba cogiendo el pulso en el vestuario pero los resultados no llegaban. Llegó a estar a 16 puntos del líder, el Valencia, en la jornada 20. Las críticas eran mayúsculas, y más después de perder unas semanas antes el clásico contra el Real Madrid en el Camp Nou. Pitidos en las gradas y la presión de pesos pesados de la directiva, como el vicepresidente deportivo Sandro Rosell, que pretendía relevar al entrenador y fichar al brasileño Luiz Felipe Scolari. Nunca se sabrá qué habría pasado si, en la jornada 21, el Barça no hubiera vencido en Sevilla. Según las crónicas de la época, era un duelo para Rijkaard. Ganó, y con aquel partido llegó también la racha victoriosa que tanto estaba esperando. Laporta, siempre asesorado por su amigo Johan Cruyff, se había mantenido firme. Y acertó.

Pep Guardiola y Frank Rijkaard en una imagen de archivo del 2007

Aguantar hasta el final

Todo tenía un límite. Después de llevar al Barça a la cumbre, a finales de 2006 se acabó la magia. En aquella época se hicieron famosos los conceptos panxa plena y autocomplaença. Rijkaard perdió ascendencia hacia los jugadores, los resultados empezaron a menguar y se acabaron los títulos. Inicialmente, Laporta se sentía en deuda con aquel entrenador que había ganado la Champions. Con el tiempo, tomó conciencia de que había que hacer cambios. La temporada 2007/08 llegó a ofrecer el banquillo a Cruyff, para que Guardiola cogiera rodaje como segundo entrenador, pero la propuesta no llegó a buen puerto, tal como explicaba el mismo Laporta en La batalla del Camp Nou de Catalunya Ràdio. En aquel curso el Barça se despidió rápidamente de la Liga pero seguía luchando por la Champions hasta las semifinales. Laporta había sido sincero con Rijkaard y ya le había advertido que sin trofeos no seguiría en el banquillo a pesar de tener contrato hasta 2009. Fue la primera y, de momento, la única destitución de Laporta. Y aguantó hasta que la situación era del todo insostenible.

Volviendo a la actualidad, en unas semanas quedará resuelto el futuro de Koeman.

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