Internacional 02/02/2022

Biden enviará 3.000 soldados al este de Europa por las tensiones con Rusia

EE.UU. modera su discurso sobre un posible ataque ruso y ya no describe la amenaza como "inminente"

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Un portaaviones de los EE.UU. al mar Adriàtic, con un grupo de ataque que opera bajo el mando y control de la OTAN.

WashingtonPasan los días y la situación en la frontera ucraniana no mejora. La vía diplomática, que según Estados Unidos es la única vía posible para resolver la tensión con Rusia, parece estancada, sin adelantos ni diálogo productivo, y hace que la situación mantenga las alertas en niveles máximos. El contexto no varía ni avanza, y los clamores por una desescalada militar no hacen efecto, más bien al contrario. Ante una Rusia que no reduce su presencia de tropas como exige Washington , el gobierno de Joe Biden ha decidido enviar 3.000 soldados a Polonia, Rumanía y Alemania, para transmitir un mensaje "claro" a Moscú que, por encima de todo, el objetivo es proteger los intereses de sus aliados.

"La situación actual exige que reforcemos la posición disuasoria y defensiva del flanco este de la OTAN", ha dicho este miércoles el portavoz del Pentágono, John Kirby, para justificar el primer gran movimiento de tropas norteamericanas a consecuencia de la situación en Ucrania. La mayor parte del destacamento, cerca de 1.700 soldados de un equipo de combate de infantería, saldrán de una base militar norteamericana en dirección a Polonia, donde llegarán de aquí a unos días. Desde la misma base también saldrán unos 300 integrantes con destino a Alemania.

Asimismo, se recolocarán en Rumanía un millar de soldados que actualmente están en territorio alemán, escuadrones de infantería y caballería equipados con vehículos de combate y entrenados para un despliegue y movilidad rápidos. En resumen, en palabras de Kirby: "[Equips preparados] para una serie de misiones para disuadir de la agresión y reafirmar el compromiso con nuestros aliados".

Según la administración Biden, el despliegue de tropas hace días que está debatiéndose internamente y con los países de la OTAN involucrados, con quien se ha cooperado para decidir el qué, quién, cómo y cuándo de la ampliación de la presencia de soldados norteamericanos en sus territorios.

Este envío podría no ser el último, en función de cómo evolucione la situación en el este de Europa y las necesidades y solicitudes de los países que lo pidan. Mientras tanto, EE.UU. todavía tienen unos 8.500 soldados en territorio doméstico en "alerta elevada", preparados para ser desplegados en pocos días sobre territorio europeo bajo el mando de la Fuerza de Respuesta Rápida de la OTAN.

Si algo ha querido dejar claro el Pentágono es que los soldados que llegarán a Europa en los próximos días, y que recibirán órdenes directamente desde EE.UU. y no de la OTAN, lo harán de manera temporal. La administración Biden insiste que no hay ningún plan de entrar en combate ni establecerse dentro de territorio ucraniano.

La decisión ha sido aplaudida, entre otros, por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. "Es una señal poderosa del compromiso de EE.UU. [con la alianza]", ha dicho en un comunicado, y ha añadido que todos los despliegues militares "son defensivos y proporcionales", nada más y nada menos que lo que hace falta para "proteger y defender" a sus miembros.

"Un paso destructivo"

No es ninguna sorpresa que, para Moscú, el anuncio del envío de tropas norteamericanas a Europa es una prueba más que se acumula en el listado de provocaciones que dice que reciben desde las potencias occidentales, unos aliados que no responden como desearían a sus peticiones de garantías de seguridad. Para el viceministro de Asuntos Extranjeros ruso, Alexander Grushko, es "un paso destructivo que incrementa la tensión militar y reduce el alcance de las decisiones políticas".

Lo que parece claro es que EE.UU. quiere enviar el mensaje de que se está preparando para una hipotética invasión rusa, que todavía dice que puede producirse en cualquier momento, y que no tiene ninguna información sobre si el presidente ruso, Vladímir Putin, ha tomado una decisión sobre qué hacer. "Queremos dejar claro que [Putin] sabe que cualquier movimiento contra la OTAN tendrá resistencia", ha dicho Kirby.

Una futurible invasión en Ucrania, país que no forma parte de la OTAN, por lo tanto, no desencadenaría automáticamente una reacción militar de la alianza militar a través del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.

A pesar de que el despliegue de tropas podría ser señal de que EE.UU. esperan un ataque al flanco oriental europeo muy pronto, la Casa Blanca ha decidido moderar el discurso. La portavoz presidencial, Jen Psaki, ha dicho que ya no describen la posibilidad de invasión como "inminente", palabra que habían utilizado hasta hace una semana y había despertado críticas y alertas entre los aliados, especialmente Ucrania, que temía que una palabra así despertara el pánico entre la población.

"Creo que [la palabra inminente] mandaba un mensaje que no teníamos intención de enviar, que era que sabíamos que el presidente Putin había tomado una decisión", ha confesado la portavoz. EE.UU. todavía no tiene ninguna certeza sobre las intenciones del Kremlin, y mantiene, sin embargo, la retórica de que el ataque se puede producir en cualquier momento.

Reuniones de líderes europeos

Este miércoles Francia y Alemania han anunciado reuniones de alto nivel, por un lado y por otro, para intentar avanzar en la desescalada de la tensión. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha afirmado que se entrevistará "durante las próximas horas" con Joe Biden, y ha dicho que no descarta viajar a Kiev, cómo han hecho varios líderes europeos en los últimos días y como hará este jueves el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Macron tampoco ha cerrado la puerta a un posible viaje a Rusia. "No excluyo ningún escenario, dependerá de cómo vaya nuestro diálogo en las próximas horas", ha dicho.

Quien sí que ha confirmado una visita oficial a Moscú ha sido el canciller alemán, Olaf Scholz, que ha detallado que tiene previsto reunirse con Putin después de hacerlo con Biden el 7 de febrero en Washington. "He hablado con el presidente ruso y estamos preparando con cuidado todo lo que es necesario", ha dicho el mandatario alemán a la cadena pública ZDF. "Está planeada y tendrá lugar pronto", ha añadido sobre la reunión con Putin, a pesar de que no ha detallado la fecha.

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