El director del ICE no descarta redadas antiinmigración durante los partidos del Mundial de fútbol
El jefe de la agencia antiinmigratoria rehusa disculparse en el Congreso por las acusaciones de "terrorismo doméstico" de la administración contra Alex Pretti y Renee Good
WashingtonLos responsables de las principales agencias antiinmigración al frente de las macrobatidas en Minnesota y otros estados del país han comparecido este martes por primera vez en el Congreso tras los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti. Pese a la desescalada simbólica en Minneapolis con la retirada de unos 700 agentes (aún quedan 2.000), las respuestas del director del ICE, Todd Lyons, ante los congresistas apuntan cómo, en el fondo, el gobierno sigue atrincherado en su campaña de terror. Lyons rehusó pedir disculpas por las acusaciones de "terrorismo doméstico" hechas desde la Casa Blanca contra Good y Pretti, al tiempo que tampoco descartó la posibilidad de redadas durante los partidos del Mundial de fútbol que se jugará este verano en Estados Unidos.
El temor a posibles redadas del ICE en el contexto del Mundial lleva tiempo planeando sobre la cita deportiva, especialmente cuando haya partidos de selecciones de países latinoamericanos. La demócrata Nellie Pou, representante de Nueva Jersey, fue quien preguntó a Lyons si podía garantizar que la agencia ejecutara a los operativos en el marco de las competiciones. Lyons no descartó las redadas y se limitó a decir que el trabajo del ICE se centra en "la seguridad de todos los participantes así como de los visitantes". El MetLife Stadium de Nueva Jersey es uno de los campos que albergará varios partidos y la final.
Lyons, el director de la Patrulla Fronteriza (CBP), Rodney Scott, y el del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), Joseph Edlow, se han enfrentado a las inquisidoras preguntas de los congresistas demócratas mientras continúan negociaciones a contrarreloj para evitar el cierre. La semana pasada los demócratas del Senado accedieron a aprobar una prórroga presupuestaria para evitar el cierre de gobierno parcial a cambio de que los republicanos accedieran a renegociar el código de conducta de los agentes del ICE. Las escenas de brutalidad parapolicial y las protestas en todo el país que las han precedido han puesto presión sobre los representantes demócratas para que tomen cartas en el asunto. Entre otras demandas, los demócratas exigen a los legisladores de Trump que los agentes dejen de utilizar pasamontañas y vayan con la cara descubierta. Si no se alcanza un acuerdo este viernes 13 de febrero, el departamento de Seguridad Nacional (DHS) sufrirá un cierre por la falta de fondos aprobados.
De momento, la secretaria del DHS, Kristi Noem, ha hecho algunas concesiones y ha anunciado que los agentes federales desplegados en Minnesota empezarían a llevar cámaras corporales. Estos martes Lyons aseguró a los congresistas que ya hay 3.000 agentes que llevan cámaras. La previsión es que a la larga todos los oficiales lo lleven.
Bajo el organigrama del DHS, además de estar todas las agencias de inmigración, también están la Administración de Seguridad del Transporte y la de Emergencias, las cuales también se quedarán inoperativas si no se aprueba el presupuesto. El problema que tienen los demócratas es que serían estas dos agencias las más impactadas por el cierre de gobierno parcial, que las de los servicios de inmigración. Tanto el ICE como la CBP cuentan ya con el paquete millonario que se aprobó el pasado verano bajo la Big Beautiful Bill, y que prevé unos 37.500 millones de dólares anuales de media en los próximos cuatro años.