Y cuando la prensa despertó, el chavismo todavía estaba allí
Tras el choque inicial, en el que los diarios apenas explicaron los elementos básicos y factuales del terremoto desatado por Trump con su acción unilateral, empiezan a aparecer ahora piezas más interesantes. Paradójicamente, al no ser las imprescindibles, acaban siendo las esenciales (espero que se entienda la contradicción) o, como mínimo, las que evidencian la mirada de una cabecera. Pensaba leyendo este titular de portada en El País: "Calles vacías y silencio en una Caracas desolada". Cuando Trump hizo su incursión —que habría merecido un léxico distinto si lo hubiera perpetrado Putin— algunos medios se frotaron las manos discretamente, creyendo que el amigo americano favorecería (¡en nombre de la democracia!) la caída del chavismo. Pero en ese anhelo fallaba algo: no se estaba produciendo el clamor en las calles que el lector de prensa española habría previsto de acuerdo con una cobertura en los últimos años en los que la oposición ha sido sistemáticamente ensalzada. No se me escapa que el miedo a la represión de un régimen dictatorial tendrá algo que ver, pero creo que ese silencio en la calle obliga a los medios españoles a hacer autocrítica.
De hecho, en estas últimas horas hemos visto algunos titulares que intentaban hacer creer que había una ola antichavista popular que acabaría tomando el poder. Pero era con trampa: se referían sólo a las reacciones de la diáspora, que nunca, en ninguna parte, deben confundirse con la de los que se han quedado. En El País mismo: "Miles de venezolanos celebran en la Puerta del Sol la captura de Maduro: «Este gobierno ya ha caído»". Ojalá Venezuela encuentre el camino hacia la democracia plena que respeta a las urnas. Pero los medios deberían contar hasta diez, o hasta diez mil, antes de sugerir que Trump será el artífice. El Nobel de la Paz, ehem, habrá que esperar.