La catalana liberada de la cadena perpetua a Omán: "No desperdiciaré esta segunda oportunidad de vivir"
Fátima Ofkir ha vuelto a Catalunya tras ser amnistiada a raíz de una condena por tráfico de drogas
BarcelonaHace 48 horas que Fátima Ofkir aterrizó en el aeropuerto de Barcelona para regresar a su casa, en Hospitalet de Llobregat. Los familiares y amigos que la recibieron le esperaban desde hacía años. Ofkir ha pasado siete -desde que tenía 18- en una cárcel de mujeres de Omán condenada a cadena perpetua por haber llevado hasta ese país una maleta con siete kilos de morfina. Este martes ha hablado públicamente de lo vivido, por primera vez desde que ha quedado en libertad tras ser amnistiada. "No desperdiciaré esta segunda oportunidad de vivir, y haré un servicio a la sociedad", ha dicho ante la cincuentena de medios que han acudido a escucharla.
"Gracias a todos los que ha puesto un granito de arena para que pudiera salir", ha dicho entre lágrimas. En la carta que llevaba preparada para la rueda de prensa, ha dicho que tras estos siete años encarcelada se siente "una persona transformada". Su objetivo es estudiar derecho a partir de septiembre y ser un ejemplo para "ayudar a cada joven que esté perdido y no sepa en quién confiar".
Después de siete años en prisión, Ofkir conoce siete idiomas y también ha estudiado manuales de psicología, que le han ayudado cuando creía que "no podría salir adelante". "Hay veces que es duro, pero cada vez que pensaba que no podía más o quería tirar la toalla, Mónica siempre me ha dado ese «un poco más»", ha dicho en referencia a la abogada Mónica Santiago, que la ha defendido de forma gratuita.
"Un error que me llevó a vivir un infierno"
En prisión ha sido obligada a llevar burka y rezar cinco veces al día, y sólo podía hablar con su familia por teléfono durante un minuto cada 15 días. Describió la experiencia como "un poco dura, un poco bastante", y los motivos que la llevaron a prisión, como "un error de juventud".
Ofkir fue condenada a cadena perpetua tras ser captada por una red de narcotraficantes en España. Un "falso amigo" la convenció en el verano del 2018 para viajar a Omán y entregar un paquete en un hotel en Mascate, la capital del país. Había siete kilos de morfina. La policía omanita, que ya tenía controlada esta red, encontró en un armario el cargamento de droga y la detuvieron. "Me dejé seducir por el dinero fácil y las promesas vacías de quienes se hacían llamar amigos míos. Un error que me llevó a vivir un infierno", ha dicho, y ha añadido: "He aprendido la lección, más que aprendida".
Un delito de tráfico de drogas como éste, en España supondría entre cuatro y cinco años de cárcel, pero en Omán se castiga con la cadena perpetua. Cuando tenía 18 años, dijo Ofkir, se le mezclaron un entorno de malas influencias, problemas familiares y "el clímax de la edad". "A esa edad nos creemos guays y que podemos comernos el mundo... y al final no me he comido nada más que pan de Omán", ha bromeado. "Aquella Fátima", ha afirmado, ya no está, y ahora asegura que está mucho más centrada.
Esfuerzos jurídicos y diplomáticos
Después de años de esfuerzos jurídicos y diplomáticos, Ofkir ha sido incluida en la amnistía que el sultán concede cada año después del Ramadán. Dos de las personas que intervinieron en las gestiones fueron el empresario Antonio Sagnier y el exjuez Baltasar Garzón, ambos presentes en el acto de este martes y que también señalaron la implicación del ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, además de la de diferentes entidades.
Durante la rueda de prensa también se ha recordado la mala experiencia que tuvo Ofkir con su primer abogado, que "contribuyó" a que acabara condenada a cadena perpetua. Cuando la detuvieron, ella eligió al único abogado con nombre español de una lista que le proporcionó la embajada, y resultó ser un licenciado en derecho sin colegiar que cometió "gravísimos errores en el procedimiento judicial", según el despacho Vosseler Advocats, que representa ahora a la joven. De hecho, se limitó a conseguir el dinero reunido por la familia de Fátima en España, sin cubrir diligentemente el caso en un juicio en el que Ofkir estaba totalmente desamparada, sin saber árabe ni entender nada de lo que estaba pasando.