Crítica tv
Opinión 26/11/2020

Las mentiras del catalán y los que callan

El chico dijo que si entras en una tienda de Catalunya y pides en castellano, no te atienden

Mònica Planas Callol
3 min

Se han hecho virales las imágenes de un debate lamentable que emitió el lunes TVE en el programa ¿Quién educa a quién?. Un chico que ha resultado ser de las juventudes del PP en Madrid pide el turno de palabra para alertar del peligro que corre el castellano porque, entre otras cosas, si entras en una tienda de Catalunya y pides lo que quieres en castellano, no te atienden. Es un disparate que ya hemos oído en otras ocasiones y que no es nuevo.

A pesar de emitirse en una televisión pública, el espacio de debate ¿Quién educa a quién? ha sido de un rigor muy bajo. El programa se estrenó como complemento de la serie Hit, que relataba las aventuras de un macho man de la pedagogía que aplicaba métodos poco ortodoxos para imponer la disciplina en un instituto lleno de estudiantes con tendencia a la delincuencia. Cada lunes, después de una ficción que ha sido un fracaso de audiencia, el programa ha ofrecido invitados y argumentos sensacionalistas sobre la educación, y ha proyectado ideas apocalípticas a los espectadores. Se trata de un programa de producción externa. Es de Grupo Ganga Producciones, la misma empresa que ha producido Cuéntame durante tantos años para Televisión Española. Quizás es eso lo que los ha llevado a tener invitados con argumentos propios de otra época.

Con todo, lo más cómico es que en el programa estaba invitada una responsable de una organización de fact-checking, Clara Jiménez, que estuvo ocupadísima toda la noche matizando determinadas afirmaciones de los invitados que no eran ciertas o necesitaban alguna precisión para que acabaran de serlo. Su presencia aportaba muy poca cosa, porque las constantes correcciones y las excusas de los invitados ante esas correcciones hacían que el espectador todavía se enredase más y muchas veces se perdiera el hilo de las argumentaciones. De la mentira del chico de las juventudes del PP y las tiendas de Catalunya no dijo nada.

Ahora bien, más que señalar a los que mienten, quizás loque resulta más impactante es comprobar cómo personas que estaban en el plató que han nacido y vivido en Catalunya, y que saben que eso es mentira, callan cuando oyen el disparate y se convierten en cómplices de la maldad. Quizás porque esa falsedad es útil para reforzar sus argumentos ideológicos sobre Catalunya. Es el caso de la periodista Anna Grau, que durante el programa aseguró que la política lingüística que se instauró en Catalunya provocó que “muchos catalanas desarrollaran uno odio irracional contra la lengua castellana”. También denunció el nivel de castellano de algunas autoridades del país: “Ahora mismo en Catalunya hay personas que hablan el castellano como el Pato Donald y son consellers de la Generalitat”. Es curioso cómo algunos tertulianos suavizan o crispan el tono de su discurso en función del programa que los invita. Quizás cuando vuelva al plató del FAQS en TV3 le pueden preguntar por qué no dijo nada ante la mentira flagrante del chico del PP.

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