Temor a Vox por los patinazos del PP antes del 29-N

El descenso en las encuestas de los populares les hace sufrir que se repita un escenario similar al del 2023

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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en una imagen reciente.
01/11/2026 - 08:01 h

BarcelonaLos escenarios cambian y la tímida remontada en las encuestas de los últimos días del PSOE –que partía de muy abajo en los sondeos– puede cambiar después de la tragedia ferroviaria de Urda. Hasta ahora, aunque Pedro Sánchez había escalado posiciones en los sondeos de los últimos días y el PP había sufrido un descenso, había una tendencia que se mantenía: Vox continuaba al alza y con opciones de sumar con los populares para pilotar el gobierno español. Ahora bien, la tendencia a la baja del partido de Alberto Núñez Feijóo ha generado malestar entre las filas de los de Santiago Abascal hasta el punto de sufrir por si será posible una suma de derechas para llegar a la Moncloa, según fuentes de Vox consultadas por el ARA. De hecho, este temor también se extiende dentro del PP, tal como ha constatado este diario.

"Nosotros vamos muy bien, pero el PP no va... y estamos sufriendo", aseguran fuentes del partido de extrema derecha. Y el quid de la cuestión del temor es que "el PP juega a ser Vox". Una "voxerización" que ven encarnada en las figuras del ala más dura del partido como Xavier García Albiol, cabeza de lista por Barcelona, así como la de Cayetana Álvarez de Toledo como número dos de Feijóo en Madrid. "Están repitiendo el grave error de 2023", lamentan. Ahora bien, también hay que tener en cuenta que, a diferencia de hace tres años, esta vez el bloque de derechas quiere transmitir el mensaje de que "la victoria no está hecha" para que los electores no se confíen y no asuman que el cambio es seguro. En 2023, por ejemplo, las quinielas sobre los ministrables fueron una constante. Ahora, en cambio, Vox quiere avisar de que existe una posibilidad real de que Pedro Sánchez continúe en la Moncloa, si se descuidan.

Hace tres años, los vaivenes marcaron la estrategia política de los populares. El PP pasó de firmar un acuerdo de coalición con Vox en el País Valenciano, a criticar la formación de Abascal en Extremadura para después acabar firmando un pacto de unas características similares. De hecho, los populares también acabaron la campaña asumiendo el discurso del ala dura ayusista. Por eso, ahora en Vox temen una campaña errática del PP y alertan de que el 29-N son "unas elecciones que van de tres puntos" porcentuales y que "el PP no puede perder más". Avisan, en este sentido, de que Feijóo "está movilizando a la izquierda" con sus intervenciones diarias. "Habla de aborto, de eutanasia...", comentan, sabedores de que son asuntos polémicos que movilizan al progresismo y le perjudican a él. De hecho, Vox no los pone en el centro de su campaña, al contrario. Las pensiones son otro de los quebraderos de cabeza.

Hecatombe demoscópica

Desde el adelanto electoral anunciado el 5 de octubre, el PP no ha dejado de perder apoyo respecto a los 137 diputados que consiguió en los comicios de 2023. Hasta antes de la tragedia ferroviaria de Toledo, la bajada de los populares les ha situado muy cerca de un empate técnico con el PSOE, que de hecho pronostica la última encuesta de Artículo 14 –121 a 115– del 26 de octubre. Por cada punto que pierde el PP, en Vox incrementa la preocupación, sobre todo por el hecho de que hayan desistido de ir a la caza del voto centrista o incluso exsocialista, con un perfil institucional que el PP ha decidido abandonar en múltiples ámbitos, como en las redes sociales, donde exhibe una línea dura. Ahora bien, la tesis popular es que no hay más margen para crecer y que solo pueden intentar contener el auge de Vox, que las encuestas les aúpan hasta casi los 70 diputados.

La pinza entre el PSOE y el PP es otra de las preocupaciones: la campaña del miedo que esparció Guardiola y otros dirigentes en 2023 y en contiendas posteriores es un mal recuerdo para Vox. Ven una "demonización" o ir al ataque con entrevistas de perfiles como Álvarez de Toledo y Albiol con un mensaje común: "Sánchez quiere división, que suba Vox para que pierda el PP", dijo la número dos de los populares por Madrid en El Mundo.

Estrategia de campaña

Hasta ahora la estrategia de campaña de Vox estaba muy definida: "tono pedagógico", "no contribuir a la campaña del miedo", "no gritar", no decir ninguna palabra "más alta que otra", aun manteniendo el contenido contundente. De ahí también se explica la reunión de este viernes con el Círculo de Economía y Fomento para intentar tranquilizar a los empresarios y explicarles su programa. Ahora bien, las intenciones que tenía el partido contrastan con lo que ha mostrado públicamente después del accidente de trenes en Urda. Vox culpa de ello al gobierno español y utiliza un tono muy duro, habitual en las otras crisis por catástrofes.

Más allá del accidente de tren, la inmigración, las fronteras –con la crisis de Ceuta en el ojo del huracán– y la prioridad nacional en las ayudas y en el acceso a la vivienda serán temas esenciales en la campaña de Vox, así como las deportaciones masivas. También tienen la mirada puesta en los disturbios que han sucedido últimamente. Intensificarán una campaña en Cataluña con dirigentes como el líder en la Eurocámara, Jorge Buxadé, el diputado obrerista Carlos Hernández Quero –especialista en vivienda–, además de Abascal.

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