Sociedad  /  Educación 13/06/2022

Más de 40.000 estudiantes y un formulario anónimo para el idioma: las PAU, en cuatro claves

De martes a jueves los alumnos se examinan de las pruebas de acceso a la universidad, que vuelven al modelo prepandémico

L.V.
5 min
La biblioteca del Centro  Cultural Teresa Pàmies atestada con estudiantes que se preparan la selectividad

BarcelonaMás de 40.000 estudiantes se examinan a partir de este martes y hasta el jueves de las pruebas de acceso a la universidad (PAU), que vuelven en su formato prepandémico en cuanto a la duración (vuelven los tres días habituales, en lugar de los cuatro establecidos durante la pandemia) y las medidas de seguridad (la mascarilla no será obligatoria, a pesar de que se recomienda), y, en cambio, se mantienen la flexibilidad y la opcionalidad en la elección de las preguntas adoptadas durante las dos últimas ediciones. Del total de alumnos matriculados, 32.172 son estudiantes con matrícula ordinaria que han acabado este curso escolar el bachillerato, 4.612 proceden de matrícula libre y 3.773 son estudiantes provenientes de ciclos formativos de grado superior que se examinan de alguna asignatura en la fase específica. Estas son las claves de las PAU 2022.

¿Cómo se resuelve el tema de los idiomas?

Se repartirá un formulario anónimo para elegir la lengua

Unas horas antes de la selectividad del año pasado, el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya tumbó el párrafo de las instrucciones que preveía repartir primero los enunciados del examen en catalán y, "solo si algún alumno lo pide", hacerlo en castellano. El TSJC estimaba así la petición que había hecho la Asamblea por una Escuela Bilingüe de dejar de priorizar el catalán en los exámenes. La solución de urgencia que se encontró fue preguntar a los estudiantes quién quería el examen en catalán y quién en castellano, y que escogieran levantando el brazo. Un 5% de los alumnos eligieron leer los enunciados en castellano. Unos meses después, el TSJC publicó la sentencia definitiva, que establece que repartir los exámenes en catalán y después, y solo si hace falta, en castellano vulnera el derecho de los alumnos a no ser discriminados (artículo 14 de la Constitución) y el derecho a la educación (artículo 27). Los jueces avisaron que los alumnos no tienen motivos para expresar en público sus preferencias lingüísticas en un examen que "condiciona su futuro académico, profesional y vital". 

Para cumplir con esta sentencia, la conselleria de Universidades e Investigación ha preparado un nuevo método. Los estudiantes tendrán que llenar un formulario anónimo al inicio de las pruebas especificando el idioma en que quieren recibir los exámenes (catalán, castellano o aranés), y lo tendrán que llevar a cada prueba para que los miembros del tribunal puedan preparar cuántos exámenes se necesitan con cada idioma. La conselleria quiere que el catalán siga siendo la lengua de uso normal en la selectividad.

La biblioteca del Centro  Cultural Teresa Pàmies con estudiantes que se preparan la selectividad.

¿Cómo se estructuran las PAU?

Una fase obligatoria y una para subir nota

Las PAU se dividen en dos fases: la fase general, que es obligatoria y consta de un total de cinco exámenes, y la fase específica, que es voluntaria para todos los perfiles de estudiantes y sirve para subir nota. En la fase general, los alumnos se examinarán de cuatro materias comunes (lengua catalana y literatura, lengua castellana y literatura, lengua extranjera e historia) y de una materia a escoger entre las materias comunes de opción del bachillerato (se puede elegir entre fundamentos de las artes, latín, matemáticas y matemáticas aplicadas a las ciencias sociales).

Los alumnos que obtengan una nota mediana de 5 entre la calificación del bachillerato y la obtenida en la fase general de las pruebas habrán superado las PAU y, por lo tanto, tendrán nota de acceso a la universidad. En este cálculo, la nota de bachillerato tiene un valor del 60%, mientras que la fase general tiene un valor del 40%, siempre que el alumno obtenga una calificación mínima de 4 en la media de los cinco exámenes que integran la fase general. En la fase general pueden tener como máximo un 10.

En caso de que quieran subir nota porque entran en grados con mucha demanda, los estudiantes tanto de bachillerato como de FP de grado superior se pueden presentar a la fase específica: pueden examinarse de hasta tres materias de modalidad a elegir entre 22 asignaturas. Con las dos mejores calificaciones, una vez ponderadas, se calculará la nota de admisión, que puede llegar hasta los 14 puntos. La validez de la calificación obtenida en la fase general de las PAU es indefinida, mientras que las notas obtenidas en las materias examinadas como fase específica caducan a los dos años.

¿Dónde se hacen las PAU?

207 tribunales repartidos en 60 municipios

Los alumnos harán las PAU en unos 60 municipios que acogerán un total de 207 tribunales, principalmente en campus de la Universitat de Barcelona (UB), Universitat Autònoma (UAB), Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Universitat Pompeu Fabra (UPF), Universitat de Girona (UdG), Universitat de Lleida (UdL) y Universitat Rovira i Virgili (URV), además de en algunos centros de secundaria que han acogido las PAU otros años.

Un estudiante en la biblioteca del Centre  Cultural Teresa Pàmies.

¿Cuándo se aplicará el nuevo modelo de la selectividad?

Al modelo actual le quedan dos años

Al modelo actual de las PAU le quedan dos años. "El formato actual ha quedado anticuado. Tengo la sensación de que es bastante memorístico y que tendría que ser más competencial, pero no sé como se tendrían que cambiar los exámenes para conseguir esto. La sensación de tener que estar ante un libro memorizando 20 páginas del franquismo o 80 definiciones de los movimientos del cine da un poco de pereza", explica Martina, una alumna de la Escuela Virolai que mañana empezará la selectividad. La conselleria de Educación está preparando cambios para que el 2024 el modelo de examen sea menos memorístico y se adapten a los cambios curriculares que se empezarán a implantar el curso que viene y que, entre otros, prevén un bachillerato más abierto y flexible. Así, se quiere dar un nuevo impulso a unas pruebas que encorsetan el bachillerato, porque se trata de una etapa a menudo demasiado enfocada en la superación de solo un examen. A pesar de que hay pruebas, como la de biología y ciencias de la tierra, que hace años que huyen de preguntas memorísticas y dan importancia a la aplicación práctica de los conocimientos, también es cierto que hay pruebas, como historia del arte, que hace dos décadas que tienen los mismos enunciados.

Martina se está preparando para las PAU haciendo modelos de exámenes antiguos que la Generalitat cuelga en una web. Dice que las dos asignaturas optativas (matemáticas aplicadas a las ciencias sociales y cultura audiovisual) son las que lleva mejor, y también inglés. En cambio, teme no recordar "todos los detalles de las lecturas obligatorias" de catalán y castellano, y sobre todo sufre por historia. "Me pueden preguntar cosas que se me olvidan", dice. Le ha quedado muy buena media del bachillerato (un 9,1), y esto le da "un colchón" bastante amplio si alguno de los exámenes le va "un poco mal". Pero avisa que es "autoexigente" y se ha propuesto llegar al 12: "Si no llego, quizás me frustraré", dice. Entrando en el grado que ha escogido, asegura que estará contenta: si todo sale sobre lo previsto, Martina empezará el grado de comunicación de las organizaciones en la UAB. Los resultados de las PAU se harán públicos a partir del 29 de junio. 

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