26/05/2022

¿Cómo se podrá confiar a partir de ahora en el PSOE?

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Sánchez en su comparecencia en el Congreso .

BarcelonaEl PSOE ha dado este jueves un paso que compromete seriamente la cohesión del bloque que le facilitó la investidura a Pedro Sánchez y con el que ha aprobado la mayoría de las leyes. Y no, no nos referimos tanto a la falta de explicaciones sobre el caso Pegasus, que ya era previsible, sino al hecho de que haya decidido aprobar la ley audiovisual con el PP y Cs antes de que con sus socios de investidura. Sin embargo, no se trata de un simple cambio de alianzas puntual del PSOE, porque por el camino rompe el pacto que permitió que ERC le aprobara los presupuestos, en virtud del cual se comprometía a sacar adelante la ley con el apoyo de los republicanos y no con otros. Recapitulemos los hechos.

ERC pactó en primera instancia una cuota del 6% para las lenguas que no son el castellano en las plataformas audiovisuales, pero Economía dejó claro más tarde que el compromiso no afectaba a las corporaciones que tenían la sede fuera de España, como por ejemplo Netflix o HBO. Entonces, en una segunda negociación, ERC y el PSOE pactaron que se obligaría a estas plataformas a dedicar una parte de sus beneficios a financiar producción independiente en catalán. Los cálculos eran que cada año destinarían alrededor de 15 millones de euros.

Pues bien, a última hora de la tramitación parlamentaria, el PSOE pactó una enmienda con Cs y el PP que abría la puerta a permitir que los grandes grupos televisivos como por ejemplo Atresmedia o Mediaset también se pudieran beneficiar de estos fondos. Esto puso en pie de guerra el sector del cine, que ha implorado en vano durante una semana al PSOE que volviera al redactado inicial. La enmienda perjudica a las productoras pequeñas e independientes que han hecho posible un éxito como, por ejemplo, Alcarràs, de forma que perjudica tanto al tejido empresarial del cine como a la diversidad lingüística, porque a nadie se le escapa que los grandes grupos tienen poca o ninguna sensibilidad por esta cuestión.

Ante esto, ERC, Unidas Podemos y Bildu entraron una enmienda en el Congreso en la que se recuperaba el texto inicial. La idea era forzar al PSOE a rectificar o, al menos, a negociar un punto intermedio. Pero todos los esfuerzos han sido en vano. El PSOE ha decidido este jueves cambiar de socios en una ley fundamental y romper así el compromiso que tenían con los republicanos. La pregunta ahora es: ¿qué credibilidad tendrá el PSOE en cualquier negociación futura después de esta traición? ¿Cómo podrá Pedro Sánchez hablar de su famosa "agenda del reencuentro" cuando no es ni capaz de cumplir la palabra dada? Y todavía más: ¿con qué argumentos podrá ERC mantener su apuesta por el diálogo y la negociación con quien no respeta lo que se ha pactado?

Lo cierto es que cada vez se hace más complicado confiar en alguien con tantas caras como Pedro Sánchez, capaz incluso de romper los puentes con un sector, el del cine, que tradicionalmente siempre había sido próximo al PSOE, para contentar a las grandes cadenas. Por otro lado, estos grupos han hecho una extraordinaria demostración de poder consiguiendo lo que no había conseguido nadie hasta ahora: poner de acuerdo al PP y al PSOE. Ahora habría que saber a cambio de qué.