La fascinación eterna por la estética del Anticristo
'El reino de Satán' retrata a los adoradores del demonio en las situaciones más diversas

'El reino de Satán'
- Dirección y guión: Scott Cummings
- 80 minutos. Estados Unidos (2024)
- Con Blanche Barton, Daniel Byrd y Peter H. Gilmore
Una secuencia frontal que muestra el parto de un cordero levanta el telón deEl reino de Satán, como si quisiera anunciarnos que el Anticristo acaba de nacer. Como ya hizo Penny Lane en ¿Hail Satán?(2019), Scott Cummings, montador de la directora indie Eliza Hittman, se adentra en la comunidad de la iglesia satánica para grabar el misterio que rodea a este culto. Ahora bien, si el filme de Lane sobre los satanistas estadounidenses se articulaba en clave política, poniendo el foco en su activismo en defensa de la libertad de culto que proclama la constitución de Estados Unidos, el retrato de Cummings se deja seducir por las rutinas cotidianas y, sobre todo, por la estética de una subcultura, vale.
Estructurado como si fuera un fresco, los tableaux individuales que conforman el filme presentan diferentes adoradores del demonio en situaciones diversas, ya sea poniendo en marcha el lavavajillas, extendiendo la ropa, invocando al diablo o en sesiones de sadomasoquismo. Es a partir de esta última secuencia, una de las más impactantes, cuando El reino de Satán abandona el punto de partida documental y se revela como un retrato fantasioso, experimental y especialmente tedioso sobre esta secta ocultista. Cummings utiliza efectos visuales para realzar los rituales y la idea de hechizo y magia, pero incluso con estos trucos no logra presentar a los adoradores de Satanás con la complejidad que se les presupone.