Salud
Estilo 28/11/2022

¿Crees que sufres 'burnout'? Estos son los síntomas más comunes

Este síndrome incluye la sensación de agotamiento emocional en el trabajo y la conciencia de que no te estás realizando en el ámbito profesional

4 min
Burn out

BARCELONAHace unas semanas, cuando parecía que Twitter podía apagarse de manera inminente debido a la falta de personal, una noticia escalofriante se esparció por la red: Elon Musk, el nuevo propietario de la empresa del pajarito, pedía a los empleados o que se fueran o que estuvieran preparados para trabajar "muchas horas y a una alta intensidad". Además, avisaba de que solo los que rindieran "de una manera excepcional" seguirían trabajando en Twitter. No es la primera vez que Musk vulnera toda tendencia sana en cuanto a prevención de riesgos laborales en un entorno óptimo: en 2018 declaró que trabajar "80 horas semanales de forma sostenida, con picos de más de 100, es el ideal del trabajo para cambiar el mundo". Toda una declaración de principios para generar estrés, presión y competitividad entre los trabajadores y ayudar a convertir su vida en un espacio de oscuridad y frustración que acabe degenerando en un burnout, un fenómeno que, silencioso e implacable, se está extendiendo por todas partes.

A menudo hemos dicho u oído la frase "estoy quemado del trabajo". Esto hace tiempo que ha dejado de ser una expresión fútil y gratuita para pasar a ser prácticamente una pandemia en el entorno laboral. Los datos en este sentido son muy reveladores: en países como Finlandia, estado nórdico y supuestamente avanzado en derechos sociales, el burnout se encuentra alrededor del 3% de la población trabajadora con síntomas graves, y esta tasa aumenta significativamente cuando hablamos de síntomas moderados: uno de cada cuatro finlandeses tienen sensaciones incómodas respecto al trabajo como mínimo una vez al mes. En Portugal, están alrededor del 15%, una cifra que va en aumento, especialmente después de haber pasado la etapa dura del covid y con especial intensidad en las profesiones que durante estos años han estado a primera línea.

Pero ¿cómo podemos saber que estamos cerca de el burnout? Según los estudios de la psicóloga norteamericana Christina Maslach, profesora emérita de psicología en la Universidad de California, Berkeley, y una de las expertas más relevantes en esta cuestión, hay tres situaciones habituales que indican que estamos acercándonos a este estado: la sensación de agotamiento emocional en el trabajo –es decir, pensar que no podremos cumplir requisitos ni soportar emocionalmente la tensión que nos supone el trabajo–, la despersonalización de las personas con las que tratamos, especialmente en cuanto a los clientes, a los que dejas de tratar como personas para pasar a ser objetos; y, finalmente, la sensación de que no te estás realizando en el ámbito profesional. Este último sentimiento normalmente nos lleva a preguntarnos si realmente estamos haciendo lo que queríamos y de la manera que se esperaría de nosotros, y de aquí la sensación de fracaso y de querer abandonar el trabajo en estados avanzados.

Frustración e irritabilidad

Una vez se tienen síntomas de burnout, que aparecen después de una situación crónica de estrés, empezamos a notar cómo nos afecta en el día a día: no desconectamos del trabajo, podemos tener problemas de insomnio, afectaciones en la relación con la pareja y los hijos, sensación de no estar bien ni en la oficina ni en casa, migrañas u otras manifestaciones como dolor de estómago. "Que haya síntomas tan dispares puede confundir", dice Montserrat Yepes Baldó, doctora en psicología por la Universitat de Barcelona y coordinadora del máster en gestión y desarrollo de personas y equipos. "No siempre sabemos que la raíz de nuestra sensación de malestar es el trabajo, a menudo podemos pensar que es una depresión, que puede ser una de las consecuencias del burnout", explica.

Marc (testimonio que prefiere restar en el anonimato) recuerda que durante unos meses le coincidió mucho trabajo, presión, y varios proyectos a la vez que lo llevaron a somatizarlo: "De golpe me despertaba con taquicardias, hasta el punto de acabar en urgencias. Tenía un grado de ansiedad tan elevado que me estaba afectando a todos los niveles". Ahí, el trabajador, que se dedica al sector audiovisual y periodístico, decidió parar, pero al volver al trabajo, los síntomas continuaron y se multiplicaron: "Estaba frustrado, pensando que aquello no era lo que quería hacer con mi vida. Todo esto me llevó a estar irritable constantemente, cosa que me afectó en mis relaciones personales", recuerda.

Hay mecanismos para saber si estamos sufriendo un burnout, empezando por el Maslach Burnout Inventory, un test de 22 cuestiones en forma de afirmación que realizará un psicólogo, y que nos revelará en qué grado lo estamos sufriendo. También hay que analizar los aspectos sociales, que pueden ser causa o consecuencia de lo que nos está pasando: si se tiene, o no, apoyo de los compañeros y jefes, que el entorno laboral sea, o no, el adecuado u otros aspectos organizativos, desde cómo está diseñado el puesto de trabajo hasta los contenidos del trabajo que estamos haciendo.

El papel de las empresas

"Una vez el burnout está detectado, tenemos que equilibrar los recursos personales y laborales", recomienda Yepes Baldó. Para poder volver al trabajo hay que dotar de recursos el ámbito laboral –como por ejemplo ofrecer flexibilización de horarios o una reestructuración del puesto de trabajo– y que así se pueda responder a las demandas que tiene el trabajador, hacer entrenamientos individuales, asesoramiento en psicoterapia o realizar sesiones de coaching, todo según el nivel que se sufra. Actualmente, cada vez hay más experiencias de empresas llamadas sanas que se preocupan por el bienestar psicosocial de sus trabajadores. En la ley de prevención de riesgos laborales está recogido, y por tanto, se tienen que tratar obligatoriamente. "Tienen que hacer todo lo posible para garantizar que los recursos de la persona que ha sufrido un burnout se han podido restaurar, aunque el entorno laboral continuará siendo demandante", apunta la psicóloga.

A pesar de que la tendencia sea al alza, no está pasando en todas las empresas, que ven, algunas, cómo sus trabajadores sufren por demasiado estrés y presión hasta el punto de tener que irse. En el caso de Marc, dejó el trabajo después de demasiados meses oscuros. "La gente que te quiere siempre acaba viendo que es una buena decisión: estoy contento de haber puesto por delante la salud mental y el futuro que un trabajo consolidado y bien pagado que, a efectos prácticos, se había convertido en una rueda de hámster". Él pudo escoger, pero no siempre es posible dejar un trabajo.

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