Salud
Sociedad 18/11/2021

La Barcelona desfavorecida tiene menos acceso a frutas y verduras frescas

Los distritos de Les Corts y Gràcia tienen el doble de comercios ecológicos que Ciutat Vella y Horta-Guinardó

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La verdura y la fruta ecológicas llegan a muchas más tiendas y grandes superficies que antes.

BarcelonaNo todo el mundo que vive en Barcelona lo tiene fácil para comprar alimentos frescos y orgánicos, libres de pesticidas, una parte indispensable en toda dieta saludable . A pesar de que en la ciudad hay 605 comercios de alimentación ecológica, un 38% más en solo tres años, y más de 4.000 puntos de venta donde se pueden adquirir productos sostenibles y de proximidad, la distribución y el acceso a estos locales son muy desiguales. Un estudio del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona (IERMB) afirma que la presencia de estos establecimientos varía en función de la zona residencial y de la renta de las familias y que mientras Les Corts y Gràcia son los distritos que concentran más puntos de venta de productos frescos, con el 16% y el 14% de la oferta de tiendas de este tipo, respectivamente, Ciutat Vella (4%), Horta-Guinardó (8%) y Nou Barris (9%) tienen la proporción más baja y, por lo tanto, menos acceso a estos alimentos.

"En Barcelona la oferta alimentaria es muy amplia y el 95% de los ciudadanos viven cerca de un establecimiento de frutas y verduras frescas, aproximadamente a 1 kilómetro de distancia. Pero todavía hay unas 160.000 personas que no pueden llegar a pie [tienen que coger el coche o el transporte público], y esto se traduce en una mayor dificultad para acceder a una alimentación saludable", explica la ambientóloga y jefa del área de sostenibilidad urbana de la IERMB, Elena Domene. Las frutas y verduras frescas son a menudo más caras, pero, además, los barrios con más población desfavorecida económicamente también tienen una oferta ecológica más baja para poder comparar y decidir. "No se trata tanto de un problema de alimentación insuficiente, sino de decisiones que traen a una alimentación de mala calidad", puntualiza Domene.

Si bien no se puede decir que en la capital catalana haya desiertos alimentarios, es decir, espacios donde no haya puntos de venta de frutas y verduras al alcance de la población, a menos de 1 kilómetro de casa, sí que hay fenómenos preocupantes. Por ejemplo, en el barrio de Torre Baró (Nou Barris) la oferta de alimentos frescos y saludables es casi inexistente, y en Sant Martí, donde hay un 11% de las tiendas ecológicas de toda la ciudad, la oferta no está muy distribuida, puesto que solo se ofrecen los productos a los barrios del Camp de l'Arpa y el Poblenou.  

"Vemos un patrón de segregación: por un lado, ha crecido la occidentalización del sistema alimentario, con un aumento de productos procesados y poco nutritivos que se vienen a precios baratos y que impactan en la salud de la gente con menos recursos; de la otra, un incremento significativo de la oferta ecológica en algunas zonas", dice la también ambientóloga de la IERMB y coautora de los estudios Marta Garcia-Sierra.

Tiendas de barrio

Las investigadoras plantean tres factores a tener en cuenta para hablar de la posibilidad de comprar alimentos orgánicos: la accesibilidad a los comercios, como por ejemplo que los horarios de apertura no coincidan con los laborales o estén demasiado lejos de casa; la asequibilidad, es decir, si los ingresos familiares son insuficientes, si se vive en riesgo de pobreza alimentaria o energética y si se tiene o no tiempo para cocinar, y las preferencias de los consumidores, por ejemplo, si tienen confianza en la publicidad, el etiquetado llamativo y las ofertas y no tanto en los productos frescos.

La dieta y la salud, también el riesgo de sufrir obesidad, diabetes o cáncer, están determinadas por el entorno alimentario, y en Barcelona hay mucha oferta de tiendas especializadas –hay 0,55 de ellas cada 1.000 habitantes, más del doble que en Amsterdam (0,15)– y también mucha presencia de productos frescos. De hecho, los puntos de venta más frecuentes son las tiendas de barrio, con un 56% de los comercios. Los últimos años también se ha multiplicado la presencia de comercios y supermercados especializados, por motivos tan varios como la preocupación por la salud (se consideran más naturales y saludables), la conciencia ambiental y de bienestar de los animales o el apoyo a la producción local y de proximidad.

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