Lucha libre, política y un león en un escaparate: la increíble historia de Vicenç Febrer
El propietario de Automóviles Febrero revolucionó Sants en los años 60 y 70 con su mascota


BarcelonaHace un tiempo, el Ayuntamiento de Barcelona hizo fortuna con una campaña que, para promover el comercio de proximidad, decía lo de: "En el barrio hay de todo". En el caso de Sants, este eslogan llegó a ser literal. Al menos entre los años 60 y 70, cuando en uno de los escaparates de una de las tiendas emblemáticas del barrio llegó a haber incluso un león vivo. El dueño de la tienda y de la fiera y el protagonista de esta historia era Vicenç Febrer.
Sirva una breve pincelada rápida a su trayectoria vital para presentar Febrero, una figura peculiar. Vendedor de coches y motos. Boxeador. Campeón de España de lucha libre. Apasionado de su barrio hasta el punto de llegar a ser concejal del Ayuntamiento por Sants. Amante de los animales exóticos. Su león, Vicentet, fue durante años una de las grandes atracciones del barrio. Desde la tienda Automóviles Febrero, en la calle Vallespir 39, hacía las delicias de los vecinos más pequeños, que a menudo se acercaban de la mano de sus padres a admirarle desde la acera.
Una de sus dos hijas, Maria Febrer, rememora la historia en conversación con el ARA. Desde otra tienda emblemática del barrio –el centenario Celler Gelida, que ahora regentan los nietos de Vicenç Febrer–, explica que el león era un regalo que habían hecho a su padre desde Angola, donde él había boxeado alguna vez. Llegó a Barcelona alrededor de los años 60 siendo un cachorro y con los dientes y las garras apretadas. Ella, que entonces era pequeña, admite que le daba cierto miedo, pero recuerda haber visto a su abuela amamantándolo con un biberón.
Pronto Vicentet, como Febrero llamó el león, fue conocido en todo el barrio. Aún hoy entre los vecinos más veteranos de Sants le recuerdan. Todo el mundo tiene alguna anécdota. Muchos le visitaban con sus padres oa la salida de la escuela. Algunos le vieron desfilar en los Tres Tombs. Otros cuentan que vieron cómo Vicente entraba en la jaula y se fotografiaba sin camiseta para alegría de los más pequeños. Incluso hay quien le vio haciendo esquí náutico con el león en brazos. El extenso álbum de fotos de la familia Febrer lo atestigua.
Sin embargo, con el tiempo el león abandonó el escaparate –entre más cosas, por las quejas que sus rugidos nocturnos generaban entre los vecinos– y pasó a dormir en el remolque de un camión que por la noche aparcaban en una planta subterránea de un garaje de la avenida Josep Tarradellas. Cuando el animal se hizo más viejo, Febrero le llevó al Zoo de Barcelona aprovechando la amistad que tenía con el veterinario y Vicentet acabó allí sus días. Maria Febrer explica que llegó a haber dos, Vicentets: cuando el primero se hizo mayor y fue al Zoo, desde Angola hicieron llegar otro cachorro a Vicenç Febrer que también vivió con él hasta que más tarde acabó en el zoológico.
De campeón de lucha libre a concejal
Pero antes Vicentet aún tendría tiempo de ser la mascota de la campaña electoral con la que Vicenç Febrer logró ser elegido concejal por Sants en el Ayuntamiento de Barcelona en 1970. Una imagen suya presidía los trípticos con los que Febrer pedía el voto a sus vecinos prometiendo hacerlo "todo por Sants, Hostafrancs, la Borde". Entre el decálogo de promesas estaba la creación de parques infantiles, albergues para jubilados, escuelas, bibliotecas, gimnasios gratuitos para todos los vecinos del distrito y el aumento del servicio de serenos y vigilantes y la mejora de la limpieza. Febrero obtuvo el acta de concejal.
Ya en el ejercicio del cargo, no abandonó su gran pasión: el deporte. Hasta el punto de que llegó a disputar el título mundial de pesos pesados en la modalidad de lucha libre en el campeón sudamericano Conde Maximiliano. En una entrevista publicada entonces en Mundo Deportivo, decía que el Ayuntamiento era "lo más difícil de los rings" y que el alcalde, Josep Maria Socías Humbert, avalaba que compitiera a pesar de ser concejal. De hecho, aseguraba que con el combate quería ayudar a su distrito y, sobre todo, a los jubilados del barrio.
Entonces Febrer ya se acercaba a los 50 años, pero todavía mantenía buena forma física y los aprendizajes de cuando de más joven había sido una de las figuras del boxeo de la ciudad y uno de los habituales de las matinales que se hacían en el histórico Gran Price. Fue en aquellos combates de joven que se ganó el apodo del León de Santos, con el que ganó campeonatos de Catalunya, de España y el torneo de Angola que acabaría suponiendo la llegada a Barcelona del león Vicentet.
Aunque murió en agosto de 1991 en una salida con la barca a navegar, la huella de Vicenç Febrer en Barcelona aún perdura en el recuerdo de los vecinos de Sants y, hasta hace algunos años, también en una foto suya con Vicentet que seguía colgada en el emblemático bar El Mundial, en el barrio de la Ribera.