Sociedad  /  Cambio Climático 28/02/2022

La mitad de la población mundial sufre escasez de agua por la crisis climática

La producción mundial de trigo, maíz y arroz se ha reducido un 5%, y los científicos piden medidas de adaptación ya

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Sequera en campos de cultivo

BarcelonaEntre 3.300 y 3.600 millones de personas, la mitad de la población mundial, son altamente vulnerables al cambio climático. El calentamiento global "ha expuesto ya a millones de personas a la inseguridad alimentaria y ha reducido el acceso al agua", hasta el punto de que "la mitad de la población mundial vive ya con escasez de agua severa durante una parte del año", según alerta el informe presentado este lunes por los científicos climáticos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU, el grupo de investigadores más importante del mundo en este campo, que, después de su primer informe exhaustivo del octubre pasado , se centra esta vez en los impactos y las medidas de adaptación a la emergencia climática.

Los científicos alertan que a medida de que la temperatura del planeta vaya subiendo, aumentará la mortalidad causada por oleadas de calor extremo, pero también por desastres climáticos como inundaciones o huracanes, mientras enfermedades como la malaria o el dengue se extenderán a más zonas geográficas, y habrá cada vez más desplazamientos forzosos. Los peores impactos se han observado hasta ahora ya en poblaciones de África, Asia, Centro y Sudamérica, las pequeñas islas y el Ártico, las zonas más vulnerables, pero ningún rincón del planeta se libra.

El 5% de la producción mundial de trigo, maíz y arroz ya se ha perdido a consecuencia de la crisis climática. Cuando el mundo supere los 1,5 °C de calentamiento global, la cifra límite deseable según el Acuerdo de París, "los extremos climáticos aumentarán el riesgo de pérdida de cosechas de maíz en las regiones de mayor producción mundial". Pero si vamos más allá y superamos los 3 °C de calentamiento, "la superficie agrícola en general se reducirá un 10% globalmente" y esto se sumará al hecho de que los agricultores de estas regiones, que trabajan al aire libre, "estarán sometidos a 250 días al año de intenso calor, lo cual reducirá también su productividad", explica Marta Rivera, investigadora del CSIC que ha participado también en el informe.

Todo esto, dice el informe, "aumentará los precios de los alimentos, reducirá los ingresos en los hogares, y comportará riesgos de malnutrición y mortalidad vinculada al clima". Cuando los factores climáticos se suman a ciertos contextos socioeconómicos, "la vulnerabilidad es tan grande en algunos colectivos que no hay posibilidad de adaptación y es cuando encontramos personas que tienen que emigrar", explica Rivera, y señala como ejemplos Haití, Afganistán o Mozambique.

Los desastres climáticos cada vez más frecuentes, como huracanes o grandes inundaciones, pero también los impactos más graduales como la sequía, están elevando y elevarán todavía más la malnutrición y el hambre. "Si no se introducen medidas de adaptación ya, no será posible conseguir el segundo objetivo de desarrollo sostenible de la ONU, que es el hambre cero", alerta Rivera.

Más financiación para la adaptación de los países más vulnerables

Es urgente, pues, dicen los científicos, tomar medidas de adaptación, como pueden ser sistemas de predicción y alerta de huracanes y ciclones, infraestructuras preparadas para posibles inundaciones o la diversificación de los cultivos para hacerlos más resistentes a la sequía, entre otras cosas. Pero el informe admite que hay un problema de "financiación" para este tipo de acciones, sobre todo en los países más pobres, que son también los más vulnerables.

Los países ricos se comprometieron a aportar 100.000 millones de dólares anuales desde el 2020 para ayudar a los países pobres en la lucha climática. Pero este dinero todavía no se ha conseguido –van todavía por los 80.000 millones– y la mayoría se están destinando a medidas de mitigación: solo en un 25% se dedican a la adaptación. Es más, los países ricos se resisten todavía a crear un fondo para "pérdidas y daños" como reclaman los estados más vulnerables, que son los que menos emiten y los que más pérdidas y daños experimentan debido a la crisis climática. Este informe eleva la presión científica para hacerlo. En la década del 2010 al 2020, la mortalidad debida a inundaciones, sequías y grandes tormentas ha sido 15 veces más elevada en las regiones del mundo más vulnerables, dice el informe, y alerta que estos daños serán cada vez más grandes si los termómetros siguen subiendo, hasta multiplicarse por cuatro en caso de inundación, por ejemplo, en un mundo con 3 °C más.

"Para los países en desarrollo son necesarios 127.000 millones de dólares al año hasta el 2030 y 300.000 millones de dólares al año hasta el 2050, y el informe indica que para los países desarrollados estas cifras serán todavía más grandes", explica la vicepresidenta del IPCC, Thelma Krug. Teniendo en cuenta tanto los datos climáticos y de biodiversidad como el contexto socioeconómico, las zonas más vulnerables a la crisis climática para las poblaciones humanas, según los científicos, son África central, occidental y oriental, el sur de Asia, el centro y sur de América, las pequeñas islas en vías de desarrollo y el Ártico.

Un billón de personas que viven en zonas costeras están en riesgo a medio plazo, y la población que experimentará inundaciones costeras que hasta ahora pasaban una vez cada 100 años aumentará al menos un 20% cuando el nivel del mar suba 15 centímetros. Con 75 centímetros más se triplicará, si no se toman medidas de adaptación. "El cambio climático está contribuyendo a las crisis humanitarias", dice el informe, que vuelve a predecir un aumento de los refugiados climáticos, a pesar de que no da una cifra concreta (Acnur alerta desde hace tiempo que habrá 250 millones en 2050).

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