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Sociedad  /  Salud 24/10/2022

Que el médico no hable tu idioma, un peligro para tu salud

Un artículo científico defiende el conocimiento de la lengua del paciente como una competencia básica de los facultativos, mientras el catalán desaparece de las consultas

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Pacientes de una CABEZA esperando a ser atendidos alña sala de espera, en una imagen de archivo.

BarcelonaPilar, que tiene 77 años, notó un gran descanso cuando, por una reorganización del CAP de Sant Vicenç de Castellet, pasó a tener una médico que la entendía cuando hablaba catalán. Iba a recibir los resultados de las analíticas más calmada. "Ya tienes suficientes nervios como para no poderte explicar tranquilamente", dice su hijo. Esta intuición tan elemental, que la misma lengua entre paciente y médico mejora la satisfacción con el servicio, va más allá: está demostrado científicamente que tiene efectos en la salud del paciente. Un estudio publicado en la revista de la Asociación de Médicos del Canadá (CMAJ en las siglas en inglés) señala que la concordancia de lengua mejora el pronóstico médico, hasta el punto de que el riesgo de mortalidad bajaba si a los pacientes los atendían en su idioma (un 24% en el caso de los francófonos, y llegaba a caer un 54% entre los que no tienen ni el inglés ni el francés como lengua materna y los trataban en su lengua).

Una de las revistas médicas más prestigiosas del estado español, Medicina Clínica, acaba de publicar otro artículo sobre la atención en territorios bilingües. Tres médicos que ejercen en Catalunya definen "el conocimiento de las lenguas y culturas autóctonas como parte de las competencias profesionales" que tienen que tener los médicos. "No es una cuestión legal o identitaria. Cuando el paciente se siente respetado porque el médico habla su lengua se explicará mejor y estará más cómodo para explicar qué le pasa. La lengua es un elemento de autonomía y dignidad del paciente. La incapacidad para comunicarte es un motivo por el que puedes ser un médico incompetente", afirma el doctor Gustavo Tolchinsky, uno de los autores del artículo junto con Rosa Calvo y Marco Inzitari. Los tres son originarios de fuera de Catalunya, pero consideraron elemental aprender catalán para ejercer en un territorio bilingüe. Lo mínimo es garantizar que el paciente se exprese en su lengua, afirma el artículo, que no se circunscribe al caso catalán.

La lengua materna aporta información

"Si un paciente me viene y me dice que ha tenido "una feridura", ¿qué quiere decir, que ha tenido una herida o un ictus? –plantea el doctor Tolchinsky, para poner un ejemplo de la importancia de la lengua–. Es como si viene un paciente que me dice «tengo fatiga». ¿Quiere decir que se ahoga, tiene náuseas o está cansado?". "Cada uno tiene su manera de expresarse, todo el mundo va con una mochila y tú tienes que saber qué contiene. Si no tienes sensibilidad por el idioma, te quedarás en la superficie", reflexiona este médico internista de origen argentino.

La importancia de la lengua, además de estar reconocida por el Convenio Europeo de los Derechos Humanos, no solo tiene que ver con el "clima" y la "relación cooperativa" que se tiene que establecer entre paciente y médico. El artículo de Medicina Clínica señala que "la manera en la que expresamos aspectos relacionados con las emociones o el dolor está vinculada a la esfera afectiva y muy condicionada por la cultura y el entorno familiar". En la población envejecida o con algún tipo de demencia, en población pediátrica, en pacientes con diversidad funcional y en procesos psicoterapéuticos es especialmente importante, porque estos pacientes pueden no ser habilidosos en su segunda lengua, si son bilingües. "La lengua materna incluye grandes reservas de información emocional. Los sentimientos primarios, los primeros recuerdos, las creencias básicas y los pensamientos [también los distorsionados] suelen formularse en la lengua materna".

En Canadá hay mucha gente –más de 6,1 millones de personas en 2016– que vive en un lugar en el que su lengua no es reconocida, sean francófonos viviendo fuera de Quebec, anglófonos viviendo en Quebec o residentes que no tienen ni el inglés ni el francés como lengua materna. El estudio canadiense, elaborado con 189.690 pacientes que entraron en el hospital en la provincia de Ontario entre 2010 y 2018, determinó que los francófonos que fueron atendidos en su lengua mejoraban el pronóstico una vez ingresados en un 36% y la estancia en el hospital se acortaba un 7% respecto a los francófonos que fueron atendidos en inglés. Los porcentajes todavía se incrementan más en pacientes alófonos (no hablan ni inglés ni francés). Cuando los trataban en su lengua tenían mejor pronóstico en un 74% y estancias más cortas en el hospital en un 23%.

En Canadá, al 44% de los pacientes francófonos los trataron médicos de habla francesa. Solo el 1,6% de personas que hablan otras lenguas fueron atendidas en un idioma mutuamente comprensible. De aquí la importancia de los mediadores y traductores en los servicios médicos para lenguas minoritarias.

El catalán desaparece de la consulta

En nuestra casa, donde el catalán es cooficial, solo un 26,4% de los catalanes se dirigen exclusivamente en catalán a su médico, una cifra que ha bajado 12 puntos en quince años y que se sitúa casi diez puntos por debajo respecto al uso habitual del catalán (según los últimos datos, de 2018). Es decir, se habla menos catalán en el médico que en la calle. La llegada de población inmigrada puede ser un motivo, pero también la gran movilidad de los profesionales y el relevo generacional. En los próximos años se calcula que habrá un 20% de vacantes en medicina y enfermería en Catalunya y, por lo tanto, la llegada de profesionales de fuera continuará. Desde 2016, el 40% de colegiaciones en Barcelona –donde se registran el 80% de altas del país– son de médicos extranjeros. El año 2021, el 41% de nuevos colegiados eran de fuera de Catalunya, el 22% eran latinoamericanos y el 18% médicos provenientes del resto del Estado. Todos los médicos que se marchan a otro país saben que tendrán que acreditar el dominio del idioma del lugar donde trabajarán y, de hecho, los reguladores pueden sancionar a los médicos que no dominen la lengua del lugar donde trabajan.

Los Colegios de Médicos catalanes colaboran con el Consorcio para la Normalización Lingüística para ofrecer cursos de 20 horas específicos y becar cursos oficiales de catalán para que los facultativos puedan atender oralmente y por escrito a los pacientes. Pero tener un título es voluntario. ¿Se podría aplicar alguna obligatoriedad? Este es uno de los aspectos que se han planteado en el proceso de elaboración del nuevo Pacte Nacional per la Llengua y que los partidos debatirán el primer trimestre de 2023. "No sé si las medidas normativas solucionarán el problema. Desde el Colegio tenemos que promocionar la actitud profesional de tener competencia lingüística", dice Tolchinsky, que también es miembro de la junta.

¿Requisito profesional?

Según el Servicio de Planificación Lingüística del departamento de Salud, cada año se incorporan a Catalunya 1.600 médicos residentes. Es un procedimiento regulado por el Estado, en una convocatoria abierta a médicos comunitarios y extracomunitarios a los que sí se les exige un conocimiento de lengua, pero solo la castellana, ninguna de las cooficiales. Las comunidades autónomas no pueden añadir ningún requisito. De los residentes de medicina, el 37% son de fuera de Catalunya; de los de enfermería, el 57%. Tolchinsky afirma que los médicos que están en etapa formativa y entran en el sistema público catalán suelen ser receptivos y se integran en una organización donde el catalán existe. Lo estudian sobre todo si piensan quedarse a ejercer en Catalunya y si quieren pasar oposiciones.

No pasa lo mismo con los médicos que no tienen especialidad o no la tienen homologada: de estos, 9 de cada 10 pasarán a la privada –donde se atiende al 29% de población–. El Colegio obliga a hacer la formación básica de cultura general a estos profesionales para acceder a su bolsa de trabajo, pero haría falta que llegaran a acreditar la adquisición de competencia lingüística. "Como médicos nos comprometemos a mantener la formación continuada, un compromiso que no solo tiene que ser en el campo de la medicina; desde el punto de vista ético y competencial tenemos que tener en cuenta la lengua", afirman los científicos. En personas que dominan varios idiomas y han estudiado diez años, con alta capacidad de aprendizaje, lejos de ser una traba tendría que ser un aliciente para mejorar como profesionales.

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