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Un año del trágico incendio de Valencia: "Tenemos muchas ganas de volver al edificio"

Los vecinos del inmueble de Campanar recuerdan a las diez víctimas mortales mientras esperan regresar al edificio cuando esté rehabilitado

De izquierda a derecha: Ángela Cárdenas, Javier Baldoví y Pepe Mas, visitando las obras de limpieza previas a la reconstrucción del edificio calcinado hace un año en el barrio de Campanar de Valencia.
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ValenciaEntre las pesadillas que reviven una tarde dramática, el recuerdo de los vecinos muertos y la esperanza de poder volver al edificio. Éste es el cóctel de emociones que acompaña a los residentes del inmueble calcinado del barrio de Campanar de Valencia, un año después del fuego que dejó 10 víctimas.

El cúmulo de sentimientos que se experimentaron aquel 22 febrero revivirá este sábado en la ceremonia de homenaje y memoria organizada en el parque adyacente del inmueble. Entre los asistentes al acto estarán Javier Baldoví, Ángela Cárdenas, Àlex Chiva y Pepe Mas, cuatro de los cerca de 450 vecinos que, doce meses después del incendio, intentan rehacer sus vidas. A una de las que más le está costando es a Ángela, que, junto a su marido, Pepe, estaba en su piso cuando las llamas empezaron a esparcirse. "Osamos el humo y al ver una gran columna salimos corriendo por la escalera", recuerda. De ese momento ha pasado un año, pero la angustia no se ha desvanecido. "Tengo pesadillas. Muchísimas. Tomo pastillas todos los días, y ni así... –enfatiza–. No paras de pensar qué pudo pasar. En nuestro caso, dejar a nuestras cuatro hijas que, pese a ser adultas, no merecían perder a sus padres así", añade.

Esta venezolana de nacimiento y valenciana de adopción necesita tratamiento psicológico y psiquiátrico. No es la excepción. "Muchos sufrimos estrés postraumático, y la mayoría estamos recibiendo ayuda", detalla su marido, que ejerce de portavoz de Aproicam, la asociación de propietarios del edificio. "Yo sueño con que me encuentre en lugares con humo y cuando estoy despierto y veo humo me pongo nervioso", reconoce este enfermero jubilado. También tienen dificultades para dormir a Javier Baldoví y su pareja. Quien lo ha digerido mejor es Àlex. Ni tiene pesadillas, ni necesita tratamiento psicológico. "No lo cuento mucho porque veo que hay gente que está peor. Siempre he tenido un talante de mirar al futuro. La reacción de las instituciones, del seguro y de la gente me generó confianza en que el tema acabará bien", resume.

De izquierda a derecha: Javier Baldoví, Pepe Mas y Ángela Cárdenas visitando las obras de limpieza previas a la reconstrucción del edificio calcinado, hace un año, en el barrio de Campanar de Valencia.

En el fin del sufrimiento será clave la vuelta al inmueble. En enero terminó la fase de limpieza y un estudio ultima el proyecto constructivo. Las obras, que se financiarán con la indemnización del seguro, podrían estar terminadas a principios del 2027. Para sustituir la polémica fachada ventilada y el revestimiento de material combustible se ha elegido un compuesto cerámico, mucho más resistente al fuego. Pese a las impactantes imágenes de las llamas rodeando el inmueble, Àlex no tiene miedo. Tampoco Javier, que subraya que será "de los más seguros de Valencia". "La prioridad es volver y tenemos muchas ganas", subraya.

Pero la espera se hará larga. La familia de Javier fue una de las que se trasladó al edificio del barrio de Safranar que cedió el Ayuntamiento de Valencia. Se quedaron tres meses. Pasado este período, alquilaron un piso en el barrio de Campanar. Necesitaban volver para facilitar el transporte en el colegio de sus hijos de 2 y 5 años. Ángela y Pepe han hecho casi el mismo recorrido y han alquilado una vivienda en el barrio cercano de Benicalap. Algo más hacia el este vive Àlex, en el Pla del Real. Todos explican que les ha costado encontrar un piso pese a contar con ayudas de la Generalitat, ahora prorrogadas, al igual que la moratoria de las hipotecas.

Víctima también de la DANA

Quienes más dificultades ha sufrido es Javier, que también ha sido víctima de la DANA. "Ha sido un año muy malo, no nos ha dado ni un respiro", enfatiza. El empresario perdió los caballetes que tiene ubicados en un centro comercial en el municipio de Alfafar y que permanece cerrado. "Estamos a la espera de reponer los ascensores", detalla. Por reponerse de los daños todavía no ha cobrado las indemnizaciones, y tampoco las ayudas de las administraciones. Su domicilio fiscal figura en Valencia, fuera de la zona afectada, lo que está retrasando los trámites. Subraya que lo único que ha ingresado son 8.000 euros que le ha dado el propietario de Mercadona, Juan Roig.

Imagen del edificio calcinado hace un año en el barrio de Campanar de Valencia.

La que también avanza lentamente es la investigación judicial. Los familiares de las víctimas pidieron imputar al jefe de bomberos de Valencia, Enrique Chisbert. Le acusan de ocultar que la primera escalera mecánica que acudió al edificio no funcionó. Además, cuestionan que no se grabaran las comunicaciones entre bomberos. Por último, discrepan del protocolo de desalojo. Un elemento que puede afectar al juicio es la destrucción de las pruebas que han provocado las inundaciones que sufrió el depósito judicial el día de la DANA. En concreto, del motor compresor del frigorífico -donde se habrían iniciado las llamas- y algunos fragmentos de la fachada.

El fuego y el agua. Dos elementos que han dado la vuelta a la vida de decenas de miles de valencianos en el último año. "No podemos dejar atrás lo que hemos vivido, porque yo conocía a una familia que murió en el incendio. Únicamente podemos aprender a vivir con un recuerdo que sabemos que nos acompañará siempre", concluye Pepe resignado.

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