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Cata Coll, el tesoro mallorquín del Barça que declara su "antimadridismo" sin pelos en la lengua

La portera mallorquina, tras consolidarse como titular, afronta el tramo decisivo de la temporada con confianza

Cata Coll en Bilbao durante la final de la Champions
01/03/2025
4 min
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Barcelona"Creo que soy una persona a la que le gusta mucho la presión", así se definía Cata Coll en el programa En el Coche. "Es cuanto mejor me veo y cuanto mejor juego", continúa la futbolista en la conversación, soltando que seguramente por eso juega de portera: "Es una posición en la que tienes mucha presión constantemente. Muchas veces depende de ti que te marquen un gol o no". Nacida en Pòrtol (Mallorca) el 23 de abril de 2001, Coll es la portera titular del Barça y de la selección española con tan sólo 23 años. Pese a su juventud, su madera de líder y "la confianza que genera en sus compañeras", según un exentrenador suyo, ayudan a entender por qué ya tiene en sus manos los trofeos más preciados, la Champions y el Mundial.

De hecho, fue en la cita mundialista del 2023 cuando dio el salto a la élite. El exseleccionador Jorge Vilda, que había retirado la confianza a Sandra Paños, dado que había sido una de Las 15 que un año antes habían renunciado a ser convocadas, empezó el Mundial con Misa bajo palos. En los octavos, sin embargo, el técnico hizo un cambio radical y le dio la titularidad a una Coll que casi había llegado al equipo de rebote después de un año complicado por una grave lesión en la rodilla izquierda. Vilda conocía a la azulgrana de las categorías inferiores del combinado español. Cata se haría suya la portería hasta la final, en la que España celebraría el título.

Con Montse Tomé en el cargo, ha mantenido su titularidad con España. En los últimos Juegos Olímpicos, Coll vivió la cara más amarga de la profesión. Le pesó mucho un error en la salida de balón que costó un gol nada más empezar las semifinales contra Brasil. Lo trató con su psicólogo. "Nunca me había visto en una situación de sentirme tan señalada, había fallado y era un error mío. Lo mínimo que podía hacer era pedir perdón a mis compañeras", explicó. Pero Coll, a quien en más de una ocasión se le ha visto regatear delanteras rivales, se reharía y seguiría insistiendo. Aunque admite que quizá a veces no debería "asumir tantos riesgos", defiende que "es su forma de jugar" y seguirá haciéndolo.

Ser valiente con el balón es lo que lo hace ser, precisamente, "una portera idónea para el juego del Barça", afirman desde el vestuario al ARA. Antes de los Juegos, se había ganado también la confianza de Jonatan Giráldez. Se repartían los minutos con Sandra Paños, como este curso lo hace con Gemma Font y Ellie Roebuck, pero los partidos grandes eran y son para Cata Coll. "Se suele decir que hay dos tipos de porteros, los más alocados y los más serios, la Cata pertenece al primer grupo. Es tal como mana, de las más divertidas del vestuario –sólo hay que ver sus celebraciones de los títulos–, pero al mismo tiempo también sabe cuándo toca estar seria y concentrarse.

Coll no es de las que se esconden. Antes de vistar al Eibar el domingo (12 h), jugó el miércoles con España un duelo de la Nations League. Ella fue de las que salieron a dar la cara tras la derrota (1-0) ante Inglaterra. "Sabes que si sale a hablar será clara y sincera, pero hablará con sensatez", resuelven desde la Ciudad Deportiva.

Los inicios de Cata Coll

Coll empezó a jugar cuando tenía seis años en el Sant Marçal. No lo hizo como portera, sino como defensora. Fue a los once cuando se decantó por la portería. Jugó en equipos mixtos hasta los catorce años, cuando se fue al equipo femenino del Atlètic Marratxí. Entonces ya se reflejaba con Dudú Aouate, del Mallorca. "Dormía todas las noches con la camiseta de Aouate", explicó a La Resistencia. "Casillas, Neuer o Cech son muy buenos, pero mi ídolo es Aoaute", reafimó.

El exportero israelí, que llegó a Mallorca en el 2008, fue el héroe de un tramo final muy delicado del curso 2013-14, cuando con tres grandes actuaciones fue decisivo para evitar el descenso a Segunda B. Coll prefiere Mallorca. "Cuando tiene un día libre, deprisa que se va", resumen desde el vestuario. Recientemente, en el programa Pim Pam Luz de IB3 hizo unas declaraciones que tardaron poco en correr por las redes: "El Madrid me da mucha rabia. Soy más antimadrisita que culé", confesó, divertida.

Antes de aterrizar en Barcelona, ​​pasó del Atlético Marratxí al Collerense –donde también han jugado compañeras como Patri Guijarro o la ex azulgrana Mariona Caldentey– cuando tenía quince años. Estuvo tres temporadas y el Barça la fichó como apuesta de futuro. Fue cedida al Sevilla. Disputó dieciséis partidos en Primera con las andaluzas, pero la pandemia del coronavirus interrumpió la temporada.

En julio del 2020 volvería al Barça, donde siempre se había confiado en su proyección y Coll ha respondido a esa confianza siendo la portera de la última final de la Champions en la que las azulgranas volvieron a ser las reinas de Europa. Unas celebraciones que Coll disfruta rodeada del núcleo de las jóvenes del vestuario: Claudia Pina, Vicky López, Jana Fernádez, Alba Caño... Presente y futuro del Barça.

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