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La presidencia Biden, un paréntesis en el reinado de Trump

Se propuso reconciliar a los estadounidenses, pero se marcha con la sociedad más polarizada y conservadora

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, saluda antes de embarcar en el Air Force One, en Los Ángeles, California
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WashingtonMás de cincuenta años dedicados a la política, pero los cuatro últimos son los que determinarán el legado de Joe Biden en los libros de historia. El 20 de enero Biden no sólo deja el Despacho Oval, sino que también pone punto y final a una vida dedicada a servir al país. El demócrata llegó a la Casa Blanca con la idea de restaurar los valores democráticos y se marcha como un paréntesis en medio del reinado de Donald Trump. La gestión de la pandemia, la inflación, su edad y el estallido de las guerras de Ucrania y Gaza han marcado el mandato de uno de los presidentes más impopulares de la historia.

El demócrata quería enderezar el país por la vía democrática y la confianza en las instituciones tras el asalto al Capitolio instigado por Trump. Pese a los esfuerzos por reconciliar la sociedad norteamericana y desplegar una agenda progresista, ahora el país está aún más polarizado y parece que Estados Unidos es cada vez más conservador. A Biden le bastó un año de gobernanza para ganarse el título de impopular. Conseguir sacar al país de la pandemia, que dejó más de 400.000 muertos y una economía tocada, no fue tan fácil como prometía. El avance de las teorías conspiranoicas en torno al virus y las vacunas, así como el desacuerdo en el uso de las mascarillas, también lo erosionaron.

Dominar la inflación ha sido uno de los otros grandes retos (y losas) del demócrata. Pese a conseguir unos buenos indicadores macroeconómicos, los estadounidenses sólo recordarán que la cesta de la compra se encareció bajo su administración. Biden también será recordado por las cifras récord de llegadas a la frontera con México, que tocaron su máximo histórico con 250.000 detenciones en diciembre de 2023, y por ser el demócrata que aprobó la orden ejecutiva más restrictiva sobre el derecho de asilo. Gracias a esta orden que permite devoluciones exprés, Biden cierra su mandante habiendo deportado a más personas que Trump. Aunque es probable que la cifra no acabe siendo recordada gracias al triunfo de la retórica trumpista sobre la "frontera abierta" del presidente.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en un discurso en el teatro The Queen de Wilmington, Delaware, en el 2021

La realidad es que Biden no sólo ha sido un paréntesis en el reinado de Trump, sino que su agenda ha acabado marcada por el propio republicano. Su administración y el partido han girado hacia posiciones más conservadoras y ha intentado esconder bajo la alfombra las políticas para proteger a las personas LGTBI y negras para intentar acercarse a una sociedad cada vez más conservadora.

La imagen de presidente "anciano" es otro calificativo que acompañará su nombre a lo largo de los años. Biden deja la Casa Blanca con 82 años y con el desastroso debate de la CNN en sus hombros que precipitó las dudas sobre si realmente estaba capacitado para gobernar. Los tartamudeos y la pose desorientada del demócrata desataron una crisis interna en el partido, que quería que renunciara a la candidatura. Biden primero dijo que sólo lo haría si "Dios todo poderoso" se lo pedía, pero acabó dando un paso junto a raíz de peticiones más terrenales. El demócrata no quería ser recordado como alguien que se aferró al poder hasta el último momento, por lo que se dirigió a la nación con la intención de cerrar toda la crisis como un acto de servicio para defender la democracia. La democracia se lo devolvió con una victoria de su rival en las urnas.

Afganistán, Ucrania y Gaza

Cinco días antes de dejar el cargo, Biden ha logrado colgarse la medalla de haber conseguido un alto el fuego en Gaza. Sin embargo, quedará para la historia como uno de los presidentes más pro-Israel que ha tenido el país. A lo largo de los 15 meses que duró el conflicto, que dejó más de 46.000 muertos, el mandatario mantuvo el apoyo militar y económico a Israel. El demócrata nunca cumplió las amenazas de detener el envío de armas a Tel Aviv cada vez que Israel cruzaba una de sus líneas rojas.

En el conflicto europeo, Biden fue de los primeros en ponerse del lado de Kiiv cuando Rusia invadió Ucrania en febrero del 2022. Bajo su presidencia, Washington se ha convertido en el principal suministrador de armas para los ucranianos. Antes de dejar el cargo, en la recta final, Biden tomó una decisión que tiene el potencial de influir en el curso de la guerra: autorizar el uso de misiles de largo alcance para atacar a territorio ruso.

La retirada de tropas de Afganistán, probablemente, será recordada como el mayor fracaso de la política exterior de la administración Biden. Las imágenes del verano del 2021, con afganos aferrándose a los aviones militares para intentar huir del país y los talibanes exhibiendo las armas estadounidenses abandonadas, quedaron grabadas en la retina de miles de espectadores. Ahora, las niñas y mujeres afganas viven bajo el terror talibán.

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