31 de octubre de 2017. Cuando la Unión Europea puso el foco en Catalunya, especialmente por las cargas policiales durante el referéndum del 1-O, gran parte del gobierno catalán se trasladó a Bruselas. En una rueda de prensa multitudinaria, Puigdemont y los consejeros Toni Comín, Quim Forn, Dolores Bassa, Clara Ponsatí, Meritxell Serret y Meritxell Borràs, ofrecieron una rueda de prensa desde el Press Club de la capital belga. Con una querella por rebelión, Puigdemont aseguró que no se trasladaba a Bélgica para pedir asilo político, sino para conseguir "un juicio justo y con separación de poderes". Entonces empezó la batalla contra las extradiciones.

Barcelona2.474 días después –seis años, nueve meses y casi una semana–, Carles Puigdemont ha vuelto a pisar a Catalunya. Su regreso al Principado de este jueves significa el cierre de una etapa, el exilio, que ha marcado la política catalana después de octubre del 2017, cuando lideró al gobierno que sacó adelante el referéndum del 1 -O y la proclamación de la república catalana. El 30 de octubre de ese año, el presidente recientemente destituido por la aplicación del artículo 155 de la Constitución española hacía hacia Bruselas, donde iniciaría un largo período sin pisar Catalunya para evitar la acción de la justicia española. Estos diez son los momentos clave de su exilio.
5 de noviembre de 2017. Nueve días después de proclamar la independencia, Puigdemont y los cuatro consejeros que se quedaron en el exilio –Toni Comín, Clara Ponsatí, Lluís Puig y Meritxell Serret– se presentaron voluntariamente en la comisaría federal de la policía judicial belga, después que la justicia española emitiera una euroorden de detención contra los cinco en Bélgica. Luego se trasladaron a un juzgado de instrucción, donde declararon durante cinco horas. El juez de instrucción les dejó en libertad a la espera de que se resolviera su situación.
6 de abril de 2018. Pocos kilómetros después de cruzar la frontera que separa a Dinamarca y Alemania, en un desplazamiento que el expresidente hizo a Finlandia, la policía alemana dio cumplimiento a la orden de detención del juez del Supremo, Pablo Llarena, y Puigdemont ingresó en la cárcel de Neumünster, en el land de Schleswig-Holstein, en el norte del país. Estuvo doce días, hasta que le dejaron salir en libertad provisional, después del ingreso de 75.000 euros de fianza. "Es una vergüenza que haya presos políticos en Europa", dijo en una declaración en inglés a su salida, para reclamar la libertad de los presos políticos encarcelados en Madrid. La justicia rechazó su extradición por rebelión y sedición y la aceptó por malversación. Ahora bien, el Tribunal Supremo rechazó la entrega sólo por ese delito.
20 de diciembre de 2019. Una de las garantías que la defensa de Puigdemont quería conseguir era la inmunidad parlamentaria del Parlamento Europeo. Después de que el expresidente y Toni Comín consiguieran el apoyo de las urnas para estar en la Eurocámara como eurodiputados, comenzó el periplo judicial, de más de medio año, hasta que obtuvieron su acreditación como miembros de la cámara legislativa europea. Todo ello lo acabó decidiendo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que sentenció que la inmunidad parlamentaria y la condición de eurodiputado se adquiere cuando se proclaman los resultados de los comicios, y no con el acatamiento de la Constitución española, como la Junta Electoral Central y los órganos judiciales españoles requerían a Puigdemont y Comín, pero también a Oriol Junqueras, ya sentenciado por el 1-O.
24 de septiembre de 2021. Los carabinieriossorprendieron a Puigdemont en el aeropuerto de Alguer, donde se había desplazado para participar en unas jornadas. Hacía poco que el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) había retirado la inmunidad del expresidente al interpretar que no existía riesgo de detención. La euroorden del Supremo contra él estaba suspendida a la espera de que la justicia europea resolviera las cuestiones prejudiciales pendientes, pero aun así fue detenido y pasó menos de 24 horas en una cárcel sarda. El Tribunal de Apelación de Sassari decidió decretar su libertad sin ninguna medida cautelar, y se abrió un proceso de extradición a ItaliaSin embargo, a diferencia de cuando fue retenido en Alemania, pudo viajar libremente por Europa hasta que se desestimó la petición de entrega.
5 de julio de 2023. Uno de los grandes reveses judiciales en el exilio fue la negativa del Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) a mantener la inmunidad parlamentaria en Puigdemont, Comín y Ponsatí. De esta forma, Luxemburgo dejaba a los eurodiputados sin protección ante nuevas euroórdenes del Supremo. La defensa de Puigdemont recorrió ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), aún pendiente de resolución. Todo ello poco antes de las elecciones españolas en las que los votos de Junts serían decisivos.
4 de septiembre de 2023. Los resultados de las elecciones españolas del 23-J confirieron a Junts el poder de hacer o no hacer presidente a Pedro Sánchez. Y Puigdemont quiso aprovecharle. Por el lado de los partidos españoles, quien hizo de rompehielo fue la vicepresidenta y líder de Sumar Yolanda Díaz, quien, con un encuentro en la Eurocámara facilitado por Jaume Asens, abrió la vía de la negociación de forma pública. Ambas partes, Sumar y Junts, pactaron explorar "todas las soluciones posibles" al conflicto político, y al día siguiente Puigdemont fijó, en una conferencia, las condiciones para dar luz verde al líder del PSOE: un "acuerdo histórico" con la amnistía y mediación internacional.
30 de octubre de 2023. Las negociaciones para la investidura se desarrollaron, principalmente, con el acuerdo para la amnistía, que debía allanar el camino del regreso de Puigdemont. Pero más allá del contenido de los acuerdos, y tras la reunión con Díaz, el expresidente quería que desde el PSOE se le reconociera públicamente como interlocutor, y logró que el número 3 de los socialistas españoles se reuniera con él en el Parlamento Europeo . La fotografía en Bruselas era una exigencia en las negociaciones por parte del líder de Junts, que habría querido conseguir hacérsela con el presidente español, Pedro Sánchez. Por último, fue con uno de los principales negociadores y su mano derecha, Santos Cerdán.
22 de marzo de 2024. Seis años y medio después de emprender el camino del exilio, el expresidente anunció que tenía ganas de cerrar la etapa, pero por la puerta grande: volviendo a Catalunya para ser investido presidente de la Generalitat. Ante la convocatoria de elecciones anticipadas para el 12 de mayo, el expresidente anunció que lideraría la candidatura de Junts en el Parlament y en campaña electoral prometió que estaría en el debate de investidura. Sin embargo, el PSC ganó las elecciones, con 42 diputados, y las fuerzas independentistas perdieron la mayoría absoluta. Durante estos meses, y con la amenaza de derribar al gobierno español, ha reclamado ser investido, a través de un pacto con ERC y la abstención de los socialistas –primeros en las elecciones–. Una vía que ninguno de los actores le ha comprado, siendo Salvador Illa quien ha conseguido los votos de ERC y los comunes para ser investido este jueves.
La imagen del expresidente en Arc de Triomf significa, en principio, el final de su exilio. Todo el mundo creía que después del acto de recibimiento intentaría entrar en el Parlamento, pero no ha sido así. Sea como fuere, el paseo Lluís Companys ha sido testigo del regreso del expresidente a Catalunya, poco menos de siete años después de marcharse a Bruselas al exilio.