El espectáculo de la realidad
Es un líder aparatoso a medida para tiempos convulsos. Él es el caos y el caos lo alimenta. Trump ha utilizado los Delta Force para convertir la realidad en una película, y tras capturar al dictador venezolano le ha paseado por las televisiones de medio mundo, primero en avión y después en blindado por las calles de una Nueva York que se le resiste políticamente. El escenario se va aclarando. Tardaremos en tener detalles y en ver el panorama completo, pero las piezas van encajando. El ejército, el mismo que no evitó el asalto ni apareció en las primeras horas, apoya a la vicepresidenta, Delcy Rodríguez. El hermano de la vicepresidenta, Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional, y el ministro del Interior, Diosdado Cabello, se mantienen en el control cívico y militar del chavismo sobre el país. El mensaje de Washington está claro: si cooperan con el acceso de EEUU al petróleo salvarán la piel. Mientras, se pone en marcha la maquinaria legal para juzgar a Maduro. Un proceso que puede augurar otras actuaciones sobre el área de influencia de Washington. Cuando el derecho internacional ya no impera, ¿por qué no actuar sobre Colombia, Cuba, Nicaragua o Panamá?
La reconstrucción de la legalidad internacional y de la propia democracia estadounidense está en manos de jueces como los que obligan a retirar a la Guardia Nacional desplegada como si fueran simples sicarios, de algunos valientes alcaldes y finalmente del resultado de las elecciones de medio mandato. Bienvenidos a 2026.