Coronavirus
Sociedad 02/10/2021

Un nuevo fármaco casi elimina el riesgo de morir de covid

Merck y Ridgeback publican resultados prometedores del fármaco y solicitarán que se autorice "cuanto antes mejor"

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Las pastillas experimentales de molnupiravir.

BarcelonaLas farmacéuticas Merck, conocida como MSD, y Ridgeback Biotherapeutics han anunciado este viernes que su pastilla antiviral experimental, el molnupiravir, reduce el riesgo de hospitalización en aproximadamente un 50% entre contagiados de covid y prácticamente elimina el riesgo de muerte. Los resultados de los ensayos en fase 3 –que permiten comprobar si el fármaco es eficaz– demuestran que solo el 7,3% de los pacientes que recibieron el medicamento fueron hospitalizados dentro de los 29 días siguientes ante el 14,1% de los que recibieron placebo. Además, no se ha registrado ninguna víctima mortal entre los enfermos que fueron tratados con el antiviral, mientras que ocho de los pacientes que no lo recibieron acabaron muriendo.

El molnupiravir es un fármaco de amplio espectro que se administra por vía oral y que interfiere en la replicación viral del ARN del virus. En concreto, impide la acumulación letal de enzimas y evita que el patógeno se continúe reproduciendo dentro del organismo. “Esta es una muy buena noticia porque hasta ahora habíamos avanzado mucho en vacunas pero no en tratamientos específicos contra el covid. Además, este fármaco tiene toda una serie de ventajas: es una pastilla que se toma dos veces al día durante cinco días, es barata y fácil de producir y a priori eficaz ante futuras mutaciones porque su diana es la enzima y no la llamada proteína S (spike), mucho más mutable, como pasa con las vacunas”, explica Adelaida Sarukhan, inmunóloga y experta en enfermedades zoonóticas del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). 

Con las campañas de vacunación en marcha en buena parte del mundo, a pesar de que con grandes diferencias dependiendo del acceso de los países a los viales, la pieza que falta para completar el asedio al covid es un tratamiento específico. El molnupiravir no es el primer fármaco que genera esperanzas contra el covid grave, pero sí el más prometedor. En los últimos meses se han estudiado y probado varios antivirales que ya están en el mercado y que se han readaptado contra el SARS-CoV-2 como el remdesivir, que se desarrolló para tratar el virus del Ébola y que se probó con resultados poco convincentes. También se han usado corticosteroides comunes como la dexametasona para enfermos en estado crítico y se ha probado con anticuerpos monoclonales capaces de bloquear la entrada del virus y la infección de las células. Estos últimos, sin embargo, son muy caros y difíciles de producir.

Los ensayos de fase 3 para el molnupiravir se han llevado a cabo en una veintena de países de todo el mundo y han constatado una incidencia muy baja de efectos adversos, incluso inferior a la del grupo placebo: un 35% de los que recibieron el molnupiravir experimentaron algún tipo de efecto secundario ante el 40% de los que recibieron el fármaco placebo. Además, el estudio incluye la secuenciación viral de aproximadamente el 40% de los participantes y se ha demostrado que la eficacia de este antiviral no solo es elevada ante la variante Delta, sino también contra las mutaciones de interés Gamma y Mu. A pesar de todo, Sarukhan pide cautela hasta que los resultados anunciados se revisen, si bien admite que a priori son fiables y favorables.

Útil para gente con riesgo de complicaciones

El molnupiravir fue creado por la Drug Innovations at Emory (DRIVE), una empresa de biotecnología sin ánimo de lucro propiedad al 100% de la Universidad norteamericana de Emory (Estados Unidos) pero Merck, en colaboración con Ridgeback Biotherapeutics, es quien lo explota. “Que ya existiera permite ir más rápido y ahorrar las primeras fases de los ensayos, puesto que la seguridad ya está probada y garantizada”, apunta Sarukhan. Ahora bien, esta pastilla es complementaria a la vacunación, no la sustituirá. “Disponer de esta herramienta no quiere decir que dejemos de vacunarnos. Ahora bien, no son perfectos y puede haber enfermos vacunados, independientemente de la edad, y este fármaco será muy útil para las personas que tienen riesgo de sufrir complicaciones”, explica la inmunóloga.

A pesar de que todavía es muy pronto para definir a qué colectivos se puede destinar, sería lógico pensar que los mayores de 60 años y las personas que por contraindicación a la vacuna (por ejemplo, son alérgicos a alguno de los componentes) serían buenos candidatos. Tampoco está claro cuál sería el periodo óptimo de administración, a pesar de que el estudio con 775 personas se ha realizado en contagiados cuyos síntomas habían empezado cinco días antes y que no se habían vacunado. “Lo que es evidente es que para que sea útil tiene que poderse administrar de forma preventiva, antes de que empeoren, y en personas que al menos tienen un factor de riesgo asociado a una mala evolución”, dice Sarukhan. Entre los factores de riesgo de empeoramiento está la obesidad, las enfermedades cardíacas y pulmonares crónicas y la diabetes de tipo II.

Basándose en los resultados positivos de los ensayos, las dos farmacéuticas que lo promueven tienen previsto presentar una solicitud de autorización como uso de emergencia en Estados Unidos "cuanto antes mejor" y han anunciado que presentarán solicitudes de comercialización a otros organismos reguladores de todo el mundo. El gobierno de Estados Unidos anunció el pasado junio la compra de 1,7 millones de dosis de este tratamiento experimental por 1.200 millones de dólares (cerca de 1.034.000 de euros) si la agencia lo autoriza. 

"Se necesitan urgentemente más herramientas y tratamientos para luchar contra la pandemia, que se ha convertido en una de las principales causas de muerte y continúa afectando profundamente a los pacientes, las familias y las sociedades y poniendo a prueba los sistemas de atención sanitaria en todo el mundo", ha afirmado el director general y presidente de Merck, Robert M. Davis. En este sentido, el directivo ha subrayado que los resultados de los ensayos invitan a "ser optimistas": "El molnupiravir puede convertirse en un medicamento importante como parte del esfuerzo global para luchar contra la pandemia", ha añadido.

Merck también había participado en la carrera científica de la vacuna pero su prototipo –monodosis y de virus atenuado, el tipo más clásico– fracasó: los primeros datos de los ensayos clínicos mostraron una respuesta inmune "inferior" a la esperada e incluso inferior a los anticuerpos de los ya contagiados. El gigante farmacéutico llegó a tildar de "decepcionantes" los resultados de sus ensayos.

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