Sociedad 31/01/2022

La sexta ola empieza a remitir en Catalunya

A pesar de haberse alcanzado el pico de contagios, ahora se vigila de cerca el efecto de la variante sigilosa

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Una larga cola de gente esperando para ponerse la vacuna de refuerzo contra el covid -19.

Santa Coloma de GramenetLa curva de contagios se ha doblado y, después de semanas de "desaceleración", Catalunya empieza a salir por fin de la ola de covid más incierta. El pico de casos del sexto embate se dio la semana del 17 al 23 de enero, cuando se declararon más de 250.000 positivos debido a la transmisión disparada del virus, que afectaba sobre todo a las franjas de edad más jóvenes. Así lo reflejan los registros oficiales gracias al esfuerzo diagnóstico en el entorno educativo y la suma de los positivos autodiagnosticados en las farmacias. “Los datos son muy claros: hemos pasado el pico y esta semana ya hay una bajada bastante rápida de los casos", resume la investigadora del grupo Biocom-SC de la UPC Clara Prats.

Los modelos matemáticos plantean que los casos de covid se reducen cada semana entre un 15% y un 20% y la bajada es más evidente en las franjas de edad jóvenes. “Tienen la incidencia más alta pero también bajan más rápido que el resto”, explica Prats. A pesar de que es posible que la incidencia real sea mucho más elevada debido a los enfermos asintomáticos, desde el 23 de enero el grupo de 15 a 29 años registra menos contagios (ha pasado de los 3.000 casos cada 100.000 habitantes a los 2.400 en una semana), y lo mismo pasa con la franja que va de los 30 a los 49 años (de los 3.400 a los 2.895). Los menores de edad, a los que se ha hecho el triple de pruebas diagnósticas que al resto de la población desde que arrancó el segundo trimestre escolar, ya han alcanzado su propio pico, como anticipaba Educación la semana pasada, con cerca de 7.000 casos cada 100.000 habitantes. Ahora esta tasa es de 5.400 positivos. 

Los primeros indicadores que demuestran que la pandemia se empieza a controlar son la tasa de infecciones detectadas en gente con síntomas y las visitas por covid en los centros de atención primaria (CAP). El 15 de enero se alcanzó el máximo de tests de antígenos positivos entre personas con síntomas (se identificaron 10.000 casos en un solo día, la mitad de las pruebas hechas), una cifra de positividad que actualmente va cayendo progresivamente y ya se sitúa en el 40%. Dos días después, el 17 de enero, los CAPs hicieron 102.500 consultas en solo 24 horas, el dato más elevado de toda la pandemia. Ahora, en cambio, hacen la mitad, unas 50.000 visitas al día.

Otro de los indicadores clave es la tasa de contagio o Rt –constata que el virus entra en fase de control cuando el valor es inferior a 1–, puesto que ha bajado del 1,16 hasta el 0,87 en solo una semana. "Pero si se corrigen los sesgos de notificación de los fines de semana, la Rt oscila ya entre el 0,7 y el 0,8. Esto es bueno", explica Prats. Según la experta, Catalunya ya ha encarado la bajada de la curva y no se esperan "sorpresas" a corto plazo, si bien es posible que en un par de semanas esta reducción sea más lenta por dos factores.

La ómicron altera el patrón hospitalario

El primer factor es el levantamiento de casi todas las restricciones, que podría retardar la bajada pero no tendría capacidad para pararla o revertirla. El otro factor que podría estancar la bajada de la curva sería el efecto de la variante sigilosa (BA.2), la subvariante de la ómicron que ya se ha detectado en Catalunya y el ascenso de la cual, en países donde tiene más presencia, como Reino Unido, ha coincidido con un estancamiento de la mejora epidemiológica. "Esto nos hace pensar que quizás la incidencia bajará a buen ritmo unas semanas, pero que después también se frenará", advierte Prats, que, con todo, destaca que, si este escenario se cumple, los casos ya habrán bajado bastante.

De hecho, las nuevas variantes (la ómicron original y su mutación BA.2) han alterado las reglas del juego y cada vez es más complicado hacer predicciones o interpretar los datos. Por ejemplo, la primera consecuencia de alcanzar el pico de casos ha sido un estancamiento en la ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI). Si hasta ahora las camas de las áreas de críticos eran las últimas en vaciarse cuando se salía de una ola, en este caso las admisiones se han frenado tempranamente y la cifra de enfermos se ha estabilizado entorno a los 460 enfermos. A pesar de que Salud ha hecho cambios en el registro de enfermos en la UCI –ahora se especifica el motivo de ingreso para distinguir al enfermo que entra por complicaciones del covid del que entra por otra patología y, además, es positivo–, este cambio de tendencia es anterior a la modificación del criterio.

En cambio, y a diferencia de otras olas, las hospitalizaciones en planta no se han frenado como las de UCI y, de hecho, el goteo de enfermos no se para. Este lunes, a falta de que se den altas, se ha superado el umbral de los 3.000 ingresados positivos –en concreto, ahora hay 3.042, 188 más que el viernes–, pero el ritmo es inferior a semanas anteriores. "El hecho de que la ómicron sea más leve y que haya mucha población vacunada o con inmunidad natural hace que la presión asistencial, a pesar de ser alta, se haya estabilizado", indica Prats. Según la investigadora, la sustitución de la variante delta por la ómicron reduce tres veces y media el riesgo de hospitalización de una persona de 70 años. Si esta persona está vacunada, el riesgo de enfermar gravemente cae de un 7,5% a un 1,5% y, si además ha recibido la tercera dosis, las probabilidades se desploman hasta el 0,25%. 

“Son buenas perspectivas pero, por favor, vacunémonos para protegernos de la enfermedad grave. La circulación del virus es todavía muy elevada", recomiendan desde el Biocom, que apunta que las defunciones también se han reducido. Mientras que la semana del 14 al 20 de enero se certificaron 285 víctimas mortales, las funerarias han reportado 238 muertos en los últimos siete días. Si bien la cifra es elevada, se desvincula de la explosión de contagios. La mayoría de las víctimas de esta semana (198) tenían más de 70 años, puesto que este virus se complica sobre todo en personas de edad avanzada.

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