MEDICINA

Descubren un nuevo coronavirus que proviene de los perros

Se necesita más investigación para saber si se puede transmitir entre personas y si causa alguna enfermedad a los humanos

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Fins ahora se conocen siete coronavirus  que hacen enfermar los humanos, el SARS-CoV, el SARS-CoV-2 , el MEROS y cuatro más que producen resfriados.

Los coronavirus se descubrieron en los años 20 del siglo pasado en mamíferos y pájaros, pero en los 60 se vio que también eran capaces de reproducirse en humanos. Hasta principios del siglo XXI eran conocidos sobre todo por causar infecciones respiratorias leves. La epidemia de SARS de 2003 hizo saltar las alarmas: no solo comportaban enfriados, sino que también podían llegar a causar enfermedades graves e incluso la muerte. Peor todavía: se esparcían tan rápidamente que podían convertirse en pandemias. Esta previsión se confirmó dieciséis años después, con la entrada en escena del SARS-CoV-2, de momento el más peligroso de todos. Sin embargo, la familia continúa creciendo: el nuevo miembro es un coronavirus que, inesperadamente, ha saltado de los perros a los humanos y que todavía no sabemos qué efectos tiene.

Los coronavirus son microbios con forma de pelota llena de pinchos, como erizos microscópicos. Su composición, como la de todos los virus, es simple: más o menos una docena de genes envueltos con una cápsula de grasas y proteínas. Todo ello tiene una medida mil veces más pequeña que la anchura de un pelo. Actualmente se han descrito unas cuántas decenas de coronavirus, a pesar de que solo se conocen siete que nos hagan enfermar: aparte del SARS-CoV, el SARS-CoV-2 y el MERS-CoV, que dan cuadros respiratorios graves ( SARS, covid-19 y MERS, respectivamente), los otros cuatro son responsables de un buen número de resfriados comunes.

Una nueva ruta de los coronavirus

El origen de estos coronavirus es el murciélago (menos dos, que vienen de los roedores), pero normalmente los virus llegan a los humanos pasando antes por un intermediario, como el camello en el caso de la MERS. En algunos casos, como por ejemplo el covid-19, este segundo animal todavía es desconocido. Hace unas semanas se publicó un estudio en que se describía por primera vez un coronavirus que había saltado de los perros a las personas, una ruta que se creía que no era posible.

El descubrimiento lo hizo el equipo del doctor Gregory Gray, catedrático de medicina de la Duke University, que desarrolló un test genérico para detectar cualquier coronavirus. A diferencia de las herramientas que se usan para diagnosticar el covid-19 (como la PCR o los tests de antígenos), que solo detectan un tipo concreto de virus, la prueba del doctor Gray está diseñada para reconocer una estructura común de todos los coronavirus, incluso de los que todavía no se conocen. Al menos en teoría. Para comprobar si la prueba funcionaba, los científicos analizaron muestras de pacientes de un hospital de Malasia, obtenidas entre 2017 y 2018 a partir de frotis nasales parecidos a los que se hacen para diagnosticar el covid-19. Esperaban que con un solo test universal serían capaces de identificar los microbios habituales que suelen tener las personas ingresadas con infecciones respiratorias.

Un nuevo coronavirus

Pero según el artículo que han publicado recientemente en la revista Clinical Infectious Diseases, la prueba encontró un coronavirus que nadie esperaba. Lo detectaron sobre todo en niños hospitalizados con neumonía, y el porcentaje de afectados era bastante alto para un virus desconocido: hasta un 3% de los enfermos lo presentaban. Como el hallazgo era sorprendente, pidieron a otros laboratorios expertos en el tema que también analizaran las muestras con técnicas diferentes. Los resultados confirmaron que habían descubierto un coronavirus que no solo no se había aislado antes en humanos, sino que normalmente circulaba entre perros.

A continuación hicieron análisis genéticos del virus y vieron características que sugerían que había pasado también por gatos y cerdos. Sin embargo, y a pesar de todo, la conclusión fue que había saltado directamente de los perros a los humanos. La explicación podría ser que este coronavirus ha adquirido una mutación que no se ve en los de los perros pero sí en los de los humanos (concretamente en el SARS-CoV y el SARS-Cov-2). Esto le podría haber proporcionado la habilidad para sobrevivir dentro del cuerpo humano, lo que antes no podía hacer. Los pacientes probablemente lo habrían adquirido por el contacto directo con mascotas infectadas, a pesar de que no se sabe con qué frecuencia puede pasar una cosa así.

Sin motivos de alarma

Hasta ahora no se había visto que las mascotas pudieran ser ni el origen ni los intermediarios de este tipo de virus, pero esto no tendría que ser todavía motivo de alarma. Que este coronavirus se encontrara en pacientes que tenían neumonía tampoco quiere decir que la causara. Podría ser una infección adicional, y que solo contribuyera con síntomas leves. Hacen falta más experimentos para saber si tiene la capacidad de hacer enfermar a humanos. Además, tampoco se ha visto que pueda saltar de persona a persona, que es la capacidad clave para causar brotes, epidemias o incluso pandemias.

El estudio es importante porque nos dice que, a partir de ahora, habrá que tener presente que los coronavirus también pueden venir de otros huéspedes, aparte de los habituales. Para controlar futuros brotes, de este u otros miembros de la familia, se tendrá que ampliar la vigilancia a más especies para detectar nuevas zoonosis (las enfermedades que provienen de microbios de los animales) antes de que no causen problemas serios a escala mundial.

Salvador Macip es investigador de la Universidad de Leicester y la UOC

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