Ciencia
Sociedad 16/10/2021

Nueve científicas catalanas viajan al Marte simulado de EE.UU.

El equipo Hypatia I tiene una doble misión en el desierto de Utah: hacer investigación de calidad e inspirar a otras mujeres a seguir su vocación científica

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De izquierda a derecha: Helena Arias, Laia Ribas, Neus Sabaté, Núria Jar, Carla Conejo, Ariadna Farrés y Anna Bach.

BarcelonaA Hipatia de Alejandría se la conoce como la primera mujer científica de la historia. Para muchas estudiantes de carreras técnicas, esta astrónoma, matemática y filósofa avanzada a su tiempo es también una de las primeras referentes que conocen en un mundo tradicionalmente masculino. No es casualidad, pues, que su nombre bautice el primer equipo formado exclusivamente por mujeres catalanas que viajará entre el 16 y el 29 de abril de 2023 a la estación analógica de Marte (Mars Desert Research Station, en inglés), en el desierto de Utah: el Hypatia I. Les participantes, nueve en total, convivirán dos semanas en un espacio que simula las extremas condiciones del planeta rojo, confinadas en un espacio muy reducido y privadas de los pequeños lujos cotidianos, como ducharse cada día, para investigar las alteraciones de los ritmos circadianos o explorar la productividad alimentaria en entornos hostiles. Pero más allá del éxito de sus proyectos de investigación, el equipo está decidido en plantar una semilla: inspirar a otras mujeres, sean jóvenes o con una carrera ya asentada pero sin suficiente visibilidad, a explotar su vocación científica.

"La estación de Marte es la excusa. Para nosotras la imagen de una tripulación llena de mujeres catalanas de diferentes profesiones, con una formación académica notable y una profunda pasión por el espacio, es una declaración de intenciones. El mensaje es claro: «El talento científico femenino en Catalunya abunda y es ambicioso. Queremos que salgan a la luz más y más Hipatias»", afirma la astrofísica y líder del equipo, Mariona Badenas. No es la primera vez que se adentra personalmente en esta aventura: hizo una estancia en Utah en 2019 y entonces se prometió que volvería, en este caso acompañada de más mujeres catalanas sensibilizadas con la divulgación y, sobre todo, con ganas de reivindicar la figura de la mujer científica. De aquí que el germen de Hypatia I fuera el 11 de febrero de este año, el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia. "Este proyecto es una oportunidad para sacar a la luz a científicas bien capacitadas y revertir la desventaja histórica que las ha invisibilizado", coincide la periodista científica Núria Jar, una de las nueve mujeres que también formará parte de la misión para documentarla.

Las mujeres de Hypatia I tienen entre 20 y 50 años y provienen de disciplinas muy diversas: la ingeniería, la astrofísica y la biología, pero también el periodismo y el arte. "Queremos que nuestro mensaje cuaje en las universidades, para animar a las chicas que empiezan ahora a hacer carrera y decirles que pueden llegar donde quieran, pero también entre las que tienen carreras consolidadas y admirables pero no tienen la visibilidad que merecen y que no queremos que se vayan", afirma Badenas, que subraya que ni el sector académico ni el laboral se lo pone nada fácil, especialmente por asumir más responsabilidades y conciliar la vida profesional y familiar. Por ejemplo, en la etapa predoctoral las mujeres representan el 55% del personal en los centros de investigación, pero solo el 27% son líder de grupo.

El origen de estas diferencias es diverso, pero todas las participantes del proyecto señalan que es educativo. En las ingenierías, por ejemplo, las mujeres solo representan el 20% del alumnado. Helena Arias, la integrante más joven con solo 20 años, lo ve cada día en la facultad: estudia tres grados –ingeniería mecánica, electrónica y física– y asegura que en su clase, de aproximadamente sesenta alumnos, solo diez son mujeres. "Cada vez somos más chicas, pero algo estamos haciendo mal si continuamos siendo una minoría", dice. Carla Conejo, bióloga y miembro de Hypatia I, afirma que hay un sesgo cultural que se ha reproducido muchos años en las escuelas. "En primaria hay una tendencia a reforzar de forma inconsciente las áreas creativas en las chicas y las asignaturas más técnicas en los chicos", apunta. Y se pregunta: "¿Qué podemos aportar para las vocaciones futuras de las mujeres jóvenes?"

Más misiones

Faltan referentes para las generaciones más jóvenes, a pesar de que cada vez hay más mujeres expertas que se abren camino. "Yo al principio era un poco escéptica con esto de los referentes, creía que si una cosa te gustaba ya había suficiente. Pero después lo he visto muy claro: hay menos mujeres que se dedican a carreras técnicas y las que pueden considerarse que son exitosas son todavía más minoritarias. La ciencia que no tiene eco mediático no llega y solo vemos a hombres ganando premios", afirma Arias. No hay que irse muy lejos en el tiempo para ver ejemplos: la semana pasada se anunciaron los diez ganadores del Nobel y solo uno de los premiados es una mujer –la filipina Maria Ressa– y ganó en una categoría humanística, no científica.

"Les científicas estamos y siempre hemos estado. Lo que nos ha faltado ha sido visibilidad. Ojalá no tuviéramos que luchar el doble para que se conozca nuestro trabajo, nuestros proyectos, pero todavía ahora lo tenemos que hacer. Nos queda mucho camino por recorrer", explica Badenas. La intención de estas nueve mujeres es que la misión Hypatia I no sea la última y haya una segunda y una tercera, como mínimo, pero para hacerlo les hace falta apoyo institucional y económico. "Nosotras somos nueve mujeres que queremos representar el talento femenino catalán, pero lo hacemos con mucha responsabilidad y humildad porque somos conscientes de que hay muchas más que podrían formar parte de este proyecto", dice Conejo.

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