¿Cuáles son los síntomas de una alergia alimentaria?
Se estima que entre un 6 y un 8% de los niños menores de cuatro años tienen algún tipo de alergia alimentaria


BarcelonaUna alergia alimentaria es una respuesta inmunológica exagerada del organismo que se produce en personas hipersensibles cuando han ingerido, inhalado o entrado en contacto con un determinado alimento. Se estima que entre un 6 y un 8% de los niños menores de cuatro años sufren algún tipo de alergia alimentaria. Aunque algunas se pueden desarrollar a mayor edad, mayoritariamente se diagnostican cuando se introducen los alimentos después de la lactancia materna exclusiva. Hay algunas señales que pueden prevenirnos sobre estas alergias, tal y como explica la doctora Montserrat Álvaro, coordinadora de docencia e investigación en el servicio de Alergología e Inmunología Clínica del hospital Sant Joan de Déu. Las recomendaciones que se han hecho desde pediatría dependen mucho de los hábitos alimenticios de cada zona y evolucionan en función de los estudios que se realizan.
¿Qué señales nos pueden alertar?
Álvaro explica que un factor muy importante en las alergias es la genética. "Si los padres o hermanos han desarrollado alergias es necesario estar más alerta con los bebés", recomienda la doctora. Tanto si el bebé tiene familiares alérgicos o no, una segunda cosa a tener en cuenta son los signos de dermatitis atópica a partir de los dos meses de vida. Aún faltan muchos estudios, pero todo indica que "una piel con una disrupción permite que se absorban los alérgenos ambientales o alimenticios", explica Álvaro. Por ejemplo, comer frutos secos y coger a un niño con lesiones en la piel, con la "piel rota", podría provocar que el niño fuera alérgico. Hasta ahora, indica Álvaro, se comentaba que cuando un niño tenía dermatitis atópica era porque era alérgico, mientras que ahora sabemos que es señal de alerta de que puede serlo. "Es un signo de aviso" de que un niño con disrupción en la piel puede hacer alergia alimentaria o respiratoria más fácilmente que un niño sin la piel con disrupción", dice Álvaro.
¿Cómo realizar la introducción de los alimentos?
Introducir en la dieta de los bebés alimentos uno por uno y con algunos días de diferencia para asegurarnos de que no hace reacción es la recomendación que todavía se sigue en Catalunya. Ahora bien, Álvaro señala que los últimos estudios indican que el niño debe comer "de pequeño todo tipo de alimentos", aunque la OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. Desde el punto de vista de la alergología, dice Álvaro, es mucho más beneficioso "la introducción precoz" del máximo de alimentos en los primeros seis meses combinada con la lactancia materna para intentar evitar el desarrollo de alergias.
"Hay un período llamado ventana inmunológica que predispone a que los nuevos alimentos no produzcan alergia en pacientes con predisposición", explica la doctora, que también es jefe del grupo de investigación de enfermedades alérgicas en el niño y el adolescente del Instituto de Investigación de San Juan de Dios. Por eso, desde esta especialidad se apostaría más por introducir prácticamente todos los alimentos antes de los seis meses. "Son las nuevas tendencias que no van de la mano de las guías pediátricas actuales", especifica Álvaro.
¿Cuáles son las alergias alimentarias más frecuentes?
En niños menores de un año, las principales alergias alimentarias están en la leche de vaca y el huevo. Luego vienen los frutos secos y, después, el pescado y el marisco. En la zona mediterránea también en la proteína que llevan algunos alimentos en la piel como las frutas rosáceas. La alergia a la piel del melocotón es una.
¿Con una sola ingesta se manifiesta la alergia?
No siempre. La reacción puede no darse la primera vez que se come un alimento porque por ser alérgico, explica Álvaro, "el organismo debe sensibilizarse". Es más frecuente en la segunda o tercera vez.
¿Las alergias se pueden curar?
Sí. Se están realizando investigaciones de inmunoterapia en los alimentos que consisten en intentar introducir el alimento (la leche, el huevo o los frutos secos) en pequeñas cantidades e ir subiendo lentamente. Álvaro recalca que son tratamientos que deben realizar el personal médico porque debe ser capaz de tratar las reacciones adversas y con una supervisión muy cercana. El objetivo final es que el paciente pueda llegar a tolerar un vaso de leche entero o un huevo, también entero, por ejemplo.