Internacional 27/02/2022

Cómo Putin vende la guerra a los rusos: "No hay guerra"

El aparato propagandístico se esfuerza al máximo para condicionar la opinión pública sobre la invasión

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MoscúEn Rusia, no hay “guerra” contra Ucrania. En Rusia, nadie ha “invadido” Ucrania. Al contrario. El ejército ruso, bajo las órdenes de Vladímir Putin, simplemente ha acudido a ayudar a sus aliados y amigos del Donbás en una “operación militar especial” para combatir los "drogadictos y neonazis" que forman el gobierno de Kiev. Esto es lo que todos los medios rusos tienen que decir si no quieren hacer enfadar al Kremlin y, por lo tanto, exponerse a multas y sanciones del Roskomnadzor, el servicio federal de supervisión de telecomunicaciones, TIC y medios de comunicación. La expresión "operación militar especial" la usó Putin el 24 de febrero, cuando en un discurso durísimo declaraba la guerra en Ucrania. Porque guerra sí que hay.

Cumplir estas imposiciones del Kremlin no es un problema para los medios oficialistas, que únicamente hablan de la guerra siguiendo las directrices que envía Putin. Es el caso, por ejemplo, del Canal 24 horas, que da voz a expertos que, sobre todo, analizan las posibles consecuencias de las sanciones occidentales y presentan Europa y los Estados Unidos como provocadores de esta situación. La invasión rusa no ocupa el espacio mediático que ocupa a los medios de aquí. No se hace mucho énfasis y se mezcla con noticias que acaban buscando dos cosas: enfatizar los aciertos de Rusia (por ejemplo, que es el principal exportador de paladio del mundo) o subrayar los problemas de los otros (la subida de precio de la electricidad en España). Cuando aparecen letreros sobre la situación que se vive en Ucrania, explican que "la operación militar especial" es para hacer caer los "neonazis ucranianos armados que se comportan como terroristas" o que los "ultranacionalistas ucranianos traen los combates a los barrios de Kiev, aconsejados por agentes extranjeros, entre ellos los Estados Unidos".

En el Perviy Kanal, también de propiedad estatal, ya se calentaba el ambiente para la guerra desde hacía semanas. En el late show de Vladímir Soloviov, periodista y propagandista sancionado por Occidente, se discutía como repartir el territorio ucraniano con los diferentes invitados. En un mapa, se veía como se dividía Ucrania en tres partes, una para Polonia (de color amarillo), una para Rusia (de color blanco) y una última para Kiev, que perdería la mayor parte de su territorio. Entre la prensa escrita, el mensaje también está claro. Medios como Komsomolskaya Pravda sacan declaraciones de supuestos soldados ucranianos que se han rendido a los rusos y que dicen: “Lo que es importante es tener un buen gobierno para que la gente viva”, insinuando que el de Volodímir Zelenski no lo es. No son los únicos medios que han mostrado a testimonios similares.

En Ucrania hay guerra

En la misma advertencia de las autoridades rusas para usar los términos “correctos”, se ha señalado una decena de medios independientes que no cumplen lo que se pide. Esta acusación ha ido directa contra cabeceras opositoras como Meduza, Mediazona, Dozhd y Novaya Gazeta, entre otros. La mayor parte de los mencionados ya están etiquetados como agentes extranjeros por las autoridades rusas, una expresión de la Guerra Fría con evidentes connotaciones negativas.

El más importante y conocido, Novaya Gazeta, está dirigido por el premio Nobel de la paz Dmitri Murátov. Cuando recibió el galardón, el mismo Vladímir Putin ya le advirtió de que “no usara el premio como escudo para violar las leyes rusas”. Leyes como la que impide que públicamente se pueda expresar que Rusia tendría que ceder parte de su territorio a otros países, con penas de hasta 10 años de prisión. La portada de Novaya Gazeta tituló con valentía y contundencia “Rusia bombardea Ucrania” en la edición del día siguiente al inicio de la guerra, además de tener la mitad del diario en ruso y la otra en ucraniano.

Para poder convencer a los rusos de que la guerra contra Ucrania era necesaria, ha hecho falta una campaña de desprestigio, que se acentuó en las últimas semanas previas al conflicto. Según explica al ARA el periodista ucraniano y cofundador de la plataforma de Fact Checking Yevhen Fedchenko, “la guerra de desinformación de Rusia contra Ucrania empezó en 2014”, el año del Euromaidán. Esta campaña de desinformación tenía, principalmente, tres focos: Ucrania, Rusia y el resto del mundo. Dentro de territorio ucraniano se buscaba “esparcir la incertidumbre y el caos” para perjudicar el gobierno y favorecer las opciones de Moscú en un territorio que Putin siempre se ha sentido suyo. Dentro de Rusia, el objetivo era “hacer la sociedad rusa más belicosa, que tendiera a tomar la vía militar en los conflictos”. Y en el extranjero, lo que se quería era “crear una imagen negativa de Ucrania para ganar adeptos ante un posible ataque del Kremlin". Un ataque que se ha acabado haciendo realidad.

La opinión pública rusa, dividida sobre la guerra en Ucrania

Este sábado, tanto Twitter como Facebook denunciaban que Rusia había restringido el acceso de los ciudadanos a sus redes sociales, herramientas clave para adquirir información que Moscú quiere limitar. A pesar de los esfuerzos de Putin por vender su versión de la guerra, muchos rusos están en contra. Viernes, el hashtag "No a la Guerra" se convirtió en TT en Twitter. Ahora, el Centro Levada, el único independiente permitido por el régimen de Putin, publicaba el resultado de una encuesta que mostraba que la opinión pública rusa está dividida, partida por el medio, sobre la guerra en Ucrania: el 43% a favor y el 43% en contra.

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