Migración
Sociedad  /  Inmigración 03/01/2022

Más de 4.400 personas murieron en pateras intentando llegar a España en 2021

La ONG Caminando Fronteras denuncia la falta de coordinación y la pasividad de los equipos de rescate a la hora de salvar vidas

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Salvamento rescata 94 personas en dos pateras en las Canarias, con un muerto

MartorellHasta 4.404 personas murieron en 2021 ahogadas en las diferentes rutas migratorias que llevan a las costas españolas desde el norte de África; es decir, diariamente el mar se cobra 12 vidas, en un goteo imparable y que va a más, a pesar de las restricciones impuestas por el covid y las políticas defensivas de las fronteras europeas. La cifra supone más del doble de muertes –un 102,9%, para ser exactos– que las registradas el 2020 , que ya fue uno de los más trágicos desde que el ONG Caminando Fronteres actúa de notario para hacer visible una situación dramática. "4.404 es el número mínimo. La realidad es que quizás haya más víctimas y no tenemos constancia", ha avisado la portavoz de la entidad, Helena Maleno. De estas 4.404 personas muertas, 205 eran niños pequeños y 628 eran mujeres. La mayoría viajaban con sus hijos menores buscando una alternativa a la dureza de sus países. Se trata de ciudadanos de 21 países, sobre todo del África subsahariana, pero también de países lejanos como Bangladesh, Sri Lanka o las islas Comoras, que previamente tuvieron que recorrer miles de kilómetros hasta encontrar la manera de llegar a Europa.

Como ya pasó en 2020, la de Canarias ha vuelto a ser la ruta más mortífera, con 4.016 víctimas mortales en 124 naufragios, y se consolida como la más peligrosa del mundo. Los migrantes salen del arco costero entre Marruecos y Gambia para adentrarse en las aguas del Atlántico en cayucos y frágiles barcas que no aguantan ni la fuerza de las oleadas ni la duración del trayecto y, en su intento de esquivar policías y guardacostas, pierden la orientación y se desvían de su rumbo inicial. Tanto es así que dos de las embarcaciones aparecieron en el Caribe, al otro lado del océano, con todos los pasajeros muertos.

La ruta más mortífera del mundo

Después de años de ser una ruta poco frecuentada, la de Canarias se reactivó a partir de los acuerdos de la Unión Europea con Turquía y los guardacostes libios, que hicieron casi imposibles los viajes desde Argelia o Libia hasta Grecia o Italia por la militarización del mar, y que eran trayectos mucho más cortos y en aguas mucho más tranquilas, como son las del Mediterráneo. Precisamente, se han continuado viendo llegadas al archipiélago español de frágiles barcas neumáticas, en una tendencia que empezó a finales del 2020 y que, según la ONG, es un tipo de embarcación que "ha venido para quedarse".

La ONG denuncia que la mortalidad en este trayecto fue especialmente alta en abril, coincidiendo con la crisis diplomática entre Marruecos y España, y estima que en solo dos semanas murieron 481 personas en una veintena de naufragios. En este sentido, la entidad que preside la activista Helena Maleno denuncia que las personas migrantes son "rehenes" de intereses geoestratégicos, puesto que la coordinación para activar los equipos de rescate entre diferentes países dificulta el salvamento y, por lo tanto, provoca muertes evitables. Un ejemplo de esta situación, según la ONG, es que Salvamento Marítimo español no hace intervenciones más al sur del paralelo 35'50 (la frontera marítima) aunque tenga la ubicación exacta de una embarcación a la deriva; y que, en cambio, Marruecos sí que traspasa este punto para hacer tareas de control migratorio.

En su informe anual, Caminando Fronteras detalla cómo a menudo los náufragos tienen que esperar durante horas sobre la barcaza que les rescaten y, sin agua ni comida, mueren de hambre, sed, frío o cansancio. A veces, incluso, Salvamento Marítimo deriva el auxilio a la Cruz Roja. "Son situaciones rocambolescas que no sabemos si se deben a criterios políticos de no rescatar", ha afirmado Maleno, crítica con el hecho de que los gobiernos hayan dimitido de su deber de salvar vidas. También ha destacado que las embarcaciones de particulares y empresas que topan con náufragos evitan ir a auxiliarlos o dar el alerta por miedo a ser criminalizados en medio de una deriva de política migratoria defensiva y militarizada.

Con menos tránsito, las salidas desde Argelia hacia las Baleares o la costa andaluza o valenciana se cobraron la vida de 191 personas en 19 naufragios. En esta ruta, el miedo a la represión del gobierno magrebí y a ser repatriados hace que los migrantes rechacen informar del inicio de su viaje y cuando las familias se dan cuenta que han perdido todo el contacto con los viajeros ya es demasiado tarde para el rescate. Las otras víctimas de la migración son las 102 personas muertas al cruzar el estrecho de Gibraltar y las 95 que circulaban por el mar de Alborán.

Cuerpos tragados por el mar

Las 4.404 personas muertas registradas por Caminando Fronteras multiplican por 3,5 las que cuenta la Organización de Naciones Unidas para las Migraciones (OIM), que cifra las víctimas mortales en las rutas hacia España en 1.255, a pesar de que ya advierte que sus datos son incompletos porque solo tienen en cuenta los cuerpos recuperados. En este sentido, la ONG español aprecia que el 95% de los cadáveres no aparecen nunca, tragados por la inmensidad del mar, y advierten que la cifra puede ser mucho más elevada, porque el hecho de que estas personas se muevan sin documentación y huyendo de los controles dificulta seguir su rastro. Solo el año pasado, 83 embarcaciones naufragaron sin ningún superviviente que pueda relatar qué pasó exactamente.

Conscientes de que la desaparición de los cuerpos invisibiliza el drama y también niega a las familias de los muertos poder completar el luto, Caminando Fronteras hace desde 2016 una monitorización de las embarcaciones que se mueven hacia las costas españolas con el doble objetivo de identificar y dignificar a las víctimas y dar consuelo a los parientes. Así, la entidad dispone de dos números de teléfonos de alerta: uno para los migrantes que viajan y otro para los familiares, que pueden lanzar un mensaje de SOS para alertar del peligro y que se activen los protocolos de rescate. Es a partir de la información de unos y otras que la entidad elabora sus estadísticas.

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