Espectáculo lamentable del PP en el Consejo de Política Fiscal y Financiera


Los consejeros de Hacienda del PP han protagonizado este miércoles un espectáculo lamentable en el Consejo de Política Fiscal y Financiera: se han levantado de la silla y se han negado a participar en el debate y la votación de una iniciativa, la condonación parcial de la deuda, que beneficia a todas las comunidades autónomas. El motivo no es la medida en sí, sino que se trata de una propuesta incluida en el pacto de investidura de Pedro Sánchez firmado entre ERC y PSOE. El mensaje que lanzaron tras salir de la sala fue que no quieren recoger "los muelles del pacto de Sánchez con los independentistas", volviendo así a la vieja retórica anticatalana del PP. Sobre este punto es necesario realizar algunas consideraciones.
La primera es que siempre que el gobierno español ha tenido que implementar alguna mejora en la financiación de las autonomías, sea con un nuevo sistema de financiación o con medidas como la condonación de la deuda, ha sido gracias a la presión de los grupos catalanes en el Congreso. Así fue en los pactos de financiación entre CiU y el PSOE en 1993, entre CiU y el PP en 1996 y 2001, entre el gobierno tripartito y el PSOE en 2009, y ahora entre ERC y el PSOE. Nunca ni el PP ni el PSOE han dado ningún paso en esta materia por iniciativa propia. Y siempre, siempre Cataluña ha hecho de tractor y, al mismo tiempo, ha sido el burro de los golpes. De hecho, la inacción de PP y PSOE es tal que el sistema de financiación está caducado desde el 2014 sin que ninguno de los dos partidos haya dado ningún paso serio para aprobar uno nuevo en la última década. Sólo a partir del pacto de investidura de Salvador Illa entre ERC y el PSC se ha puesto sobre la mesa una reforma profunda del sistema que debería empezar a andar a partir del viernes con la reunión de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Sociales Estado-Generalitat.
La segunda consideración es que el PP ha protagonizado una grave falta de respeto institucional al levantarse de la silla de un órgano de participación multilateral autonómico, justamente lo que ellos criticaban del independentismo. Y, además, se han levantado antes incluso de que se iniciara el debate. Si no están de acuerdo en algo, lo que deben hacer es explicar sus razones, uno por uno, y luego votar en contra, pero da la impresión de que se han querido ahorrar el trance de votar en contra de una medida que les beneficia por no tener que dar explicaciones a sus respectivas opiniones públicas. Sin embargo, han preferido esquivar el debate y culpar a Catalunya de todos los males, como es tradición en el PP.
Finalmente, hay que dejar claro que la condonación de la deuda está justo al inicio de su camino. Ahora debe haber reuniones bilaterales con todas las autonomías y después negociaciones con los grupos en el Congreso, que es quien debe aprobar una ley específica, lo que se calcula que no se producirá hasta finales de año. Eso sí, el gobierno español parece tener asegurada la mayoría, y más después de que Carles Puigdemont haya confirmado que Junts está a favor de la condonación de la deuda, aunque sea parcial. Entonces será el momento de la verdad para las autonomías del PP, que tendrán que decidir si se acogen o no.