El día que Berlusconi colonizó nuestras mentes

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Una imagen del documental 'El imperio Berlusconi'.

Silvio Berlusconi, magnate y ex primer ministro de Italia, falleció hace un año, el 12 de junio del 2023. Ahora, la plataforma Movistar+ ha estrenado un documental de tres episodios que glosa su figura con luces y sombras. Simone Manetti, director de El imperio Berlusconi, comienza el relato con imágenes de su funeral multitudinario en el Duomo de Milán. La despedida transmite la trascendencia del personaje, pero es una manera de decirle al espectador que, una vez muerto, ha llegado el momento de hablar más abiertamente. En la introducción se lo define como un precursor de líderes como Trump y Bolsonaro y se hace referencia a la corrupción política y a la falta de escrúpulos, anticipando que no se pretende ser agradecido con el protagonista ausente.

“A partir de Berlusconi, la política ya no tendrá que ver con la vida y la muerte, sino con la televisión”, dice una de las expertas. Y es que todo el retrato se hará a partir del crecimiento de su imperio mediático. Sin embargo, El imperio Berlusconi quiere mantener un cierto equilibrio narrativo a través de los colaboradores más directos del Cavaliere, como Adriano Galliani, a quien delegó la presidencia del Milan, o Lele Mora, íntimo amigo y representante de todo el esperpento de personajes que salen de la telebasura de Mediaset. También intervienen algunos miembros del consejo de la corporación mediática. Pero existe también la mirada crítica a través de periodistas, intelectuales y personas que tuvieron que tratarlo. El corresponsal del Wall Street Journal explica en Roma que en una visita a su casa para hacerle una entrevista, le pareció que los libros de sus estanterías, forrados de piel, estaban vacíos por dentro, que solo eran elementos de decoración. La imagen es sintomática de su falsa apariencia y del vacío intelectual de sus contenidos. El imperio Berlusconi nos muestra cómo nace su filosofía televisiva, cómo toma conciencia del tipo de televisión que quiere y de la necesidad de atribuir a los espectadores su papel de consumidores y no de ciudadanos. Pone en contraste los valores televisivos de Telemilano y La 5, sus primeras cadenas, con los de la RAI, la televisión pública. "Su madre siempre le decía que tenía fuego en el cerebro", explica uno de sus hombres de confianza de la junta directiva de Mediaset. Dice que un día le preguntó: “Silvio, ¿para ti qué es la televisión?”, y sua Emittenza contestó: “La televisión es todo lo que rodea a la publicidad”. Por eso es tan interesante descubrir cómo construye esta idea y crea un modelo de parrilla que perdura hoy en día en la inmensa mayoría de cadenas privadas. “Berlusconi colonizó las mentes –dice uno de los testigos–. Convirtió a Italia en otro país”, explica una periodista. "Berlusconi era un empresario poderoso, de gran éxito, sin escrúpulos y despiadado, pero con las habilidades y el talento necesarios para encubrir estas cualidades negativas con alegría, risas, bromas y glamour", dice otra de las entrevistadas.

Su mentor fue William S. Paley, director ejecutivo que hizo que la CBS pasara de ser una sencilla emisora de radio a ser uno de los grandes operadores mediáticos de EEUU. “Mira por la ventana. ¿Verdad que me sabrías decir qué hora es solo por dónde está situado el sol? Pues cuando la gente enciende el televisor también tiene que saber qué hora es por la programación que ve”. La expansión de Mediaset conecta con sus vínculos políticos. Bettino Craxi o François Mitterrand caen rendidos a sus propuestas porque Berlusconi les hace entender el poder electoral del medio. El imperio Berlusconi sirve para entender la evolución, y para dejar claro que, aunque el Cavaliere ya está muerto, el berlusconismo perdurará durante mucho tiempo entre nosotros.

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