Hoy hablamos de
Donald Trump y JD Vance en una imagen de archivo
14/02/2025
Periodista
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El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha cogido este viernes a Europa por las solapas y le ha empotrado contra la pared. En un discurso en Múnich, ha dicho: "Si se presenta a las elecciones con miedo a sus propios votantes, América no puede hacer nada por vosotros". Miedo a los propios votantes significa miedo a hablar claro de inmigración, de políticas de inclusión, de feminismo, de medio ambiente. El mensaje es un desafío político e intelectual al bipartidismo autocomplaciente que ha ido gobernando la UE y que ahora se exclama, con una impotencia más hipócrita que sincera, que el odio que crece a su derecha proporciona réditos electorales.

Pero una cosa es cargarse el vínculo transatlántico como lo hemos entendido desde 1945 y otra es venir a Europa a dar lecciones. Quien no acepta una derrota electoral y envía a la gente a asaltar el Capitolio no puede dar ninguna lección de democracia. Quien habla de los inmigrantes como criminales, quien paga a una actriz porno para que se calle, quien pone al hombre más rico del mundo a retirar toda la ayuda de cooperación a los países que lo necesitan, quien expulsa a funcionarios por razón de su ideología, no puede dar ninguna lección de valores. Y quien utiliza el miedo para mantenerse en el poder excitando las pulsiones más irracionales de la gente, no debería aleccionar a los demás sobre sus miedos. Encima, la propaganda de estos días pretende presentar la presencia y el gasto militar de Estados Unidos en Europa como un gesto generoso y altruista, como si Washington nunca hubiera sacado provecho alguno.

La Unión Europea ha ido acumulando problemas y miserias que piden reformas y soluciones. Pero seguro que no son las de Trump ni las de sus fans europeos de extrema derecha.

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