

Un estudiante me pide hacer revisión de examen. Está decepcionado con la nota y dice esa frase lapidaria: "Es que pensaba que me había ido mucho mejor, no me lo esperaba". Le pregunto si después del examen dudó de alguna respuesta dada. Dice que no. Le pregunto si cree que las ha contestado todas bien. Dice que sí, por lo general. Que no lo entiende. Empezamos a revisar las preguntas juntos. Le explico por qué la respuesta es incorrecta. Lo razono, pongo ejemplos de otras formas posibles de contestar. "Si aquí hubieras dicho, en cambio…" Mientras tanto, el estudiante reacciona a mis apreciaciones: "Bueno, esta de acuerdo, pero vaya, las demás seguro que están bien". Voy con paciencia a la hora de explicar que las demás tampoco. Razono lentamente. Trato de hacerle entender la diferencia entre una respuesta correcta y una incorrecta. En una de las respuestas, confunde el título de un libro de un autor con un concepto del autor. Pregunto: "¿eso es un concepto o es el título de un libro que este autor escribió?" Responde que el nombre del concepto es el nombre del libro. Pido que lo revise. Entonces dice aquella otra frase lapidaria: "Lo dice en los apuntes." ¿Qué apuntes? Pido que revise un texto que envié por email. Lo leemos juntos y queda claro que no se trata del título de ningún libro sino de un concepto del autor. Parece aceptarlo. Sigo comentando otras respuestas. En una de las incorrectas dice: "Ya, pero yo me refería a otra cosa". Pregunto con educación cómo puedo saber esa otra cosa que quería decir, si lo que ha escrito es lo que dice en el papel. Más adelante responde que lo sabía, pero no lo recordó. Cuento la diferencia entre saber y recordar. Algo se puede recordar sin haberlo entendido. No es lo mismo. Me detengo aquí.
¿Para qué sirven las revisiones de examen? Habitualmente, para saber en qué te has equivocado y no volver a fallar, para sacar mejor nota la próxima vez o para identificar aquellos contenidos que creías que habías entendido. También sirve (y mucho) para hablar con el profesor sobre qué sabes y por qué. Una buena conversación sobre el examen puede resultar muy útil. Entonces, ¿qué está pasando en los últimos años con la pesadilla de las revisiones de examen? Hay quien lo resolvería rápidamente: la poca tolerancia a la frustración de los jóvenes, etc. Pero no, esto sería demasiado fácil. En La teoria dels forats, Carlota Gurt trata el tema de las imperfecciones en un mundo donde todo el mundo se equivoca. Lo plantea como algo estimulante en vez de ser una desgracia que queremos controlar. El error es un buen indicador de qué se ha colado entre líneas y que quizás nos ayude a pensar de otro modo. Pero hay otro problema que asoma en este tipo de conversaciones, y que me preocupa más: el estudiante en posición subalterna ante la supuesta arbitrariedad del otro. Empeñado en defender su pretendida inocencia, cae en el agujero del resentimiento y la negación, condiciones mentales socialmente aprovechables por todo tipo de totalitarismos –como el que hemos visto subir al poder esta semana.