

Fue Pete Souza quien levantó la liebre, gracias a su mirada sagaz ya su conocimiento del despacho presidencial de Estados Unidos. Souza fue el fotógrafo oficial de la Casa Blanca durante el mandato de Barack Obama y, a través de Instagram, alertó de una nueva astracanada de Donald Trump. Souza colgó en la red social una antigua fotografía de una de las puertas de acceso al Despacho Oval de la Casa Blanca. En la pared del lado de la puerta dibujó un círculo rojo para que los usuarios prestáramos atención en aquel rincón aparentemente baladí. Debajo soltó una esmerada explicación: "Esta foto se hizo desde lo que se conoce como el Outer Oval Office –el Despacho Oval Exterior–, mirando hacia el Despacho Oval, donde el presidente Obama está hablando con el entonces presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner". Souza aportaba mucha precisión sobre esa ubicación concreta del área presidencial: "El Outer Oval es el punto de entrada al Despacho Oval que utilizan el personal de la Casa Blanca, los miembros del Congreso y los amigos que se reúnen con el presidente. Los jefes de estado y otros visitantes más formales suelen entrar por otra puerta. Los asistentes personales del presidente . Se trata de un pasillo relativamente estrecho que conecta el Outer Oval con el Despacho Oval, y por este motivo ninguna administración ha colgado nunca una pintura histórica en esta pared, para evitar que se estropee".
Pete Souza se refería a la zona específica donde él había dibujado ese círculo rojo sobre la fotografía. Y aclaraba: "Hasta dónde he podido averiguar, esta pared siempre se ha mantenido vacía". Y aquí el relato daba un giro interesante: "Hasta ahora". Y exponía su descubrimiento. "Hoy ha aparecido un antiguo ejemplar del New York Post enmarcado en dorado colgante de esta pared. En la portada se ve la fotografía de la ficha policial que se le hizo al presidente de Estados Unidos en la cárcel de Fulton County. ¿Lo recordáis?" Souza hacía memoria de los hechos del 2020, cuando un jurado de Georgia imputó a Trump por delitos de crimen organizado, conspiración y otros cargos por haber interferido en los resultados de las elecciones de ese año. El veterano fotógrafo, que siempre procuró ofrecer una imagen entrañable por la propia foto de la ficha policial en la entrada del Despacho Oval. ¿Cree que es una imagen halagadora? ¿Está orgulloso de esta portada del New York Post? ¿Quiere que su personal y sus amigos le vean así cada vez que entran en el Despacho Oval?"
Trump ya revirtió el significado de esa foto en un producto de merchandising cuando puso a la venta tazas de café con leche con la imagen impresa. Era la forma de desactivar la vergüenza, convirtiéndose en un tipo de icono pop, o la figurita de un mártir en una tienda de souvenirs. El populismo, entre otras estrategias, transforma su propio desprestigio en pruebas de su persecución por parte de las élites. Trump, movido por el narcisismo, hace de su criminalidad un acto de empoderamiento para luchar contra el sistema. En una época en la que verdad y ficción se confunden, la foto de la ficha policial de su detención queda en el limbo de la confusión: puede parecer un montaje cómico. Donald Trump tiene la habilidad de comportarse siempre como un concursante hábil de un reality, desafiando los códigos del programa para ofrecer un espectáculo constante. Trump, famoso por su gusto por la estética del kitsch lujoso, sólo puede aspirar a ser recordado como un artista magistral de la provocación. Y eso le retrata mejor que la policía haciéndole la foto en comisaría.