Hoy hablamos de
Robert Lewandowski después de marcar contra el Girona
31/03/2025
Periodista
3 min
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1. El Barça está a una noche de la final de Copa, a dos eliminatorias de la final de la Champions y a nueve partidos de ganar la Liga. Precisamente, Hansi Flick dijo, tanto en el vestuario como ante la prensa, que el título más importante es el de la Liga. Y lo tiene muy bien para ganarla en su primer año en el banquillo. El Barça, tras golear al Girona, es líder, le saca tres puntos al Real Madrid, tiene el goal average a favor respecto a los blancos y, además, los de Ancelotti tienen que venir al Lluís Companys. Futbolísticamente, nada debería hacer sufrir. El equipo está bien engrasado y, en este 2025, se ha hecho adicto a la victoria. Todos los jugadores tienen un plan en la cabeza, combinan velocidad y eficacia con el balón en los pies y, cuando no lo tienen, muerden como lobos para recuperarlo lo antes posible. La ilusión del grupo de jóvenes de La Masia, la madurez de dos polacos en racha y el estado de forma de algunos cracks que ya quisieran en cualquier equipo –Pedri, De Jong, Kounde, Raphinha, Ferran– hacen que, por ahora, ningún equipo juegue más divertido que el Barça en Europa. El número de goles de esta temporada (139 en 45 partidos), camino del récord, son una evidencia de ello. El hecho de que la última derrota fuese en 2024 es otro ejemplo de la competitividad de este equipo que ha devuelto la sonrisa al barcelonismo. Incluso cuando un jugador se lesiona, su relevo logra que no se note su ausencia. Pasó con Casadó por Bernal. O con Szczesny por Ter Stegen. Y cuando entra Fermín por Olmo, consigue revolucionar los partidos.

2. Pero esta Liga costará mucho ganarla. El Real Madrid está demasiado cerca en la clasificación y, durante el año, han pasado demasiadas cosas como para creer que los méritos futbolísticos bastarán para ganarla. Florentino Pérez sabe que sus jugadores, después de ganar una Liga, suelen dormirse en la paja. Desde el año 2007 no han conseguido levantar dos consecutivas y, por más Champions que coleccionen, nunca han conseguido un triplete. Este verano ficharon a Mbappé precisamente para remediarlo, para que junto a Bellingham, Vinícius y Rodrygo tuvieran un equipo imbatible. Pero, a estas alturas, el Madrid ha pinchado en 10 jornadas, el Barça lo trituró en el Bernabéu (0-4) y no depende de él para ganar la Liga. Por eso, en el tramo decisivo, esperan sacar rédito de todas las campañas que han utilizado de forma desvergonzada. En televisión oficial del club, las críticas a los árbitros de cada partido, preventivas o a toro pasado, ejercen una presión tan intolerable como poco deportiva. La carta de ocho páginas que hicieron pública contra el Comité Técnico de Árbitros tras perder contra el Espanyol denota este todo vale para intentar ganar la Liga. La forma en la que los medios afines a Florentino sacan el caso Negreira, a conveniencia, tampoco es casual. Presión, presión y más presión, para tener arbitrajes como los de toda la vida. Como los de antes del VAR.

3. Y sí, en el país del "madridismo sociológico" –la frase más brillante de Laporta de los últimos tiempos–, el arbitraje de González Fuertes ya permitió que esta jornada los de Ancelotti ganaran (3-2) al Leganés, un equipo en zona de descenso que les había complicado la vida y la Liga. Ni el penalti a favor del Madrid lo era, ni tampoco la falta final que provocó la remontada. Dos errores clamorosos que son un aviso al Barça de lo que le espera en este cuerpo a cuerpo hasta el final del campeonato. Como dijo Lunin, el portero ucraniano del Madrid, en la zona mixta: "Este partido tenemos que ganarlo sin ayudas". Más claro, el agua. Ya no hace falta ni que se escondan.

4. Por cierto, el Barça jugó contra el Girona sin que hubieran pasado las 72 horas preceptivas desde que jugó el jueves ante Osasuna. El Madrid dijo, a través de su entrenador, que en esos casos se negaría a jugar. El Barça ni llora, ni amenaza. Juega, gana y calla. ¿Pero será suficiente?

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